viernes, 12 de abril de 2013

El Proceso Constituyente de Catalunya y la necesidad de un proyecto de ruptura unitario


La actualidad política en Catalunya está marcada por el anuncio de Teresa Forcades y Arcadi Oliveres sobre la necesidad imperiosa de realizar un proceso constituyente que incluya reformas sociales y ecológicas.

A nadie se le escapa la trascendencia, tanto social como ambiental, del actual momento político y, ante eso, es necesaria valentía política. El «efecto Syriza» llega a Catalunya buscando una confluencia de las fuerzas de izquierda para romper con el régimen de la Troika.

Los partidos tradicionales están obsoletos y, para una gran parte de la sociedad, ya no es que no sean la solución sino que son uno de los problemas de nuestra sociedad. Ante eso es necesaria una nueva forma de hacer política que confluya con los movimientos sociales, con la sociedad organizada, para transformar las reivindicaciones ciudadanas en cambios legislativos.

La izquierda (y, a poder ser, la ecología política) debe plantear una propuesta unitaria y ganar. No sirve de nada la radicalidad política si no se asumen responsabilidades de gobierno y ante eso las fuerzas de la izquierda deben plantear un proyecto ganador.

Los diez puntos del manifiesto

1. Expropiación de la banca privada, defensa de una banca pública y ética, freno a la especulación financiera, fiscalidad justa, auditoría de la deuda e impago de la deuda ilegítimo.

2. Salarios y pensiones dignas, no a los despidos, reducción de la jornada laboral y reparto de todos los trabajos, incluido el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

3. Democracia participativa, reforma electoral, control de los cargos electos, eliminación de los privilegios de los políticos y lucha decidida contra la corrupción.

4. Vivienda digna para todos, moratoria de los desahucios y dación en pago retroactiva.

5. No a las privatizaciones, reversión de todos los recortes y potenciación del sector público bajo control social.

6. Derecho al propio cuerpo y no a la violencia de género.

7. Reconversión ecológica de la economía, expropiación y socialización de las empresas energéticas y soberanía alimentaria.

8. Derechos de ciudadanía para todos, no a la xenofobia y derogación de la legislación de extranjería.

9. Medios de comunicación públicos bajo control democrático, software y red libre y desmercantilización de la cultura.

10. Solidaridad internacional, no a la guerra, y por una Cataluña sin ejército y fuera de la OTAN.

La independencia pasa por romper con Merkel

Uno de los asuntos capitales que deberán decidir las diferentes naciones es que hacer con la deuda contraída. A nadie se le escapa que ha habido una socialización de las pérdidas del sector privado financiero y, ante eso, es necesario que la sociedad se empodere y niegue la legitimidad de la deuda.

La nacionalización de la banca privada y de las empresas energéticas es totalmente necesaria para la transformación ecológica de la sociedad. Es necesario asegurarse la financiación para la reconversión energética del modelo productivo.

Por otro lado es necesario también exigir criterios éticos en la gestión de la banca pública, no sólo de cara a la propia sociedad (evitar cláusulas abusivas, especulación inmobiliaria, sueldos astronómicos…) sino también de cara al exterior (prohibición de la especulación alimentaria, de proyectos perjudiciales para el medio ambiente, de especulación con armamento…).

Otro punto clave es el reparto de la jornada laboral. El sistema capitalista ya no puede seguir acumulando riqueza por crecimiento y actualmente lo hace por desposesión de las clases populares.

Ante un escenario de ruptura hay que plantear una doble estrategia: Reducción de la jornada laboral (no es necesario ni posible producir más, así que debe repartirse el trabajo para avanzar hacia el pleno empleo) y redistribución de la riqueza (establecimiento de un sueldo y pensión mínima digna y también de una horquilla salarial que evite enriquecimientos excesivos).

Deben quedar fuera de la esfera privada todas aquéllas cosas que por su naturaleza representen una necesidad básica de la sociedad, y que por lo tanto, el Estado debe garantizar a sus ciudadanos. Así pues, vivienda, educación, justicia, sanidad, energía, agua y alimentación deben declararse de carácter inespeculable y de dominio público.

Una vez establecidas las reglas, debe decidirse quién entra en el juego. Ante ello es necesario que se deroguen las actuales políticas de inmigración, que se clausuren los CIEs y que se otorgue la ciudadanía a todos los residentes.

Otro de los puntos clave es la democratización de la sociedad. Es necesario una reforma política, que conlleve a un mayor control social de los cargos políticos. Es también necesario un control democrático de los medios de comunicación, pues su capacidad para informar y crear opinión no puede regirse por criterios privados (y no me refiero sólo a las televisiones privadas, sino también a las públicas, excesivamente controladas por sus anunciantes y por el gobierno de turno).

Que cambie todo para que todo cambie

Desde los sectores derechistas y empresariales de Catalunya se está apostando por una emancipación nacional que quede solamente en eso: en un cambio de bandera.

Ante eso la izquierda debe vertebrar el discurso de clase antes, durante y después de la transición nacional. No se trata de un «que todo cambie para que no cambie nada» sino de cambiarlo todo.

De redefinir las relaciones políticas, sociales y productivas de la sociedad catalana. De romper con el régimen cleptocrático que nos ha gobernado tanto en el Estado español como en Catalunya.

Y para eso es necesario ganar, como lo han hecho diferentes gobiernos en América Latina y como lo hará Syriza en Grecia. Es necesario romper de abajo arriba con la tranquilidad que se respira en el Parlament. Que la sociedad organizada ponga su peso encima de la mesa y supere a la capacidad de presionar de la patronal, la cleptocracia sociovergente y la Troika.




http://www.procesconstituent.cat/

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