lunes, 22 de abril de 2013

Ecosocialismo (I): La crisis socioecológica (parte 1)


Las ansias de crecer constantemente hasta el infinito chocan contra los ritmos y las dimensiones finitas de nuestra biosfera. Vivimos en un mundo lleno, apurando las últimas reservas que quedan en stock, pero con la inercia de seguir queriendo crecer más.

Las externalidades de nuestro sistema productivo se vuelven en contra nuestra, cada vez es más manifiesto que las sociedades no viven al margen del medio ambiente, sino que cohabitan en una estrecha interrelación y que por lo tanto los daños que provocamos a la naturaleza nos los provocamos a nosotros mismos.

Se rompe la idea de dualismo heredada de nuestra tradición occidental, la separación hombre/naturaleza y el abismo ontológico que separa al Homo sapiens del resto de los animales es puesto en duda por los avances científicos y ecológicos.

Ante este nuevo paradigma es necesario replantear el papel de las sociedades dentro de los parámetros biofísicos, frenar las ansias de crecimiento material y, en definitiva, buscar una forma sostenible de vivir en el mundo.

Incompatibilidades de nuestro modelo social con el medio ambiente

Estamos obligados a decrecer, de no hacerlo de forma planificada lo deberemos hacer obligados por unas restricciones ambientales tan severas que amenazan con colapsar las sociedades industriales y postindustriales.

Los 7.000 millones de personas que habitamos el planeta no podemos hacerlo bajo el paraguas de un modelo económico productivista y consumista. Asumiendo la necesidad de que los países subdesarrollados puedan crecer, para vivir de forma digna, nos toca a nosotros decrecer para «hacerles un hueco».

Pero decrecer en nuestro modelo social es sinónimo de empobrecimiento (crisis, pobreza, desempleo…), es por lo tanto absolutamente necesario cambiar la dinámica de nuestro modelo económico.

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de las fuentes energéticas sobre las cuales se ha construido la sociedad son sin duda los tres problemas socioecológicos más importantes de nuestra era. A los cuales debemos sumar los que ya heredamos del pasado (desigualdad Norte-Sur, extrema pobreza, guerras…).

Como dijo Edgar Morin, «Cuatro motores asociados, y al mismo tiempo, descontrolados mueven la Nave Espacial Tierra, a saber: ciencia, técnica, industria y capitalismo». Debemos ser capaces de recuperar el mando y dar un giro de ciento ochenta grados si no queremos chocar de bruces contra los límites ecológicos de nuestro planeta.

No vivimos una crisis ecológica en sentido estricto, no ha dejado de funcionar bien la naturaleza por causas externas a nosotros. Vivimos una crisis socioecológica, nuestras sociedades interfieren en los diferentes ecosistemas y por lo tanto debemos ser nosotros quienes corrijamos y replanteemos nuestro modelo de vida.

Necesitamos observar a la naturaleza y volver a aprender muchas cosas de ella. Debemos construir una sociedad que no busque crecer infinitamente, que adopte criterios de suficiencia y mecanismos de autocontención en su propio funcionamiento.

Añadir también como criterio fundamental la precaución. Al asumir nuestra dependencia del medio ambiente debemos ser muy cautos con los posibles desequilibrios que nuestras actividades puedan causar en él.

Y, por último, debemos observar el funcionamiento de la naturaleza e imitarla. Observar cómo funcionan los flujos de materiales y energía, como conviven las diferentes especies en harmonía y valorar, no sólo desde un punto de vista instrumental sino también ético, los posibles daños que podamos causar a su correcto funcionamiento. En definitiva, biomimetizarnos con nuestro entorno.

CAMBIOS NECESARIOS PARA CONFORMAR SOCIEDADES SOSTENIBLES
Sociedad occidental actual
Sociedad sostenible
Crecimiento económico sostenido
Decrecimiento y suficiencia
Externalización de los daños ambientales
Estrictos criterios de precaución
Construcción de las sociedades mediante criterios económicos y productivos:

- Consumo de energías fósiles
- Gestión lineal de los recursos
  (recursoàproductoàresiduo)
- Antropocentrismo radical
- Producción según el valor de cambio
- Desigualdades sociales
Construcción de las sociedades mediante criterios biomiméticos:

- Consumo de energías renovables
- Circuitos cerrados de materiales
  (recursoàproductoàrecurso)
- Ecologismo humanista
- Producción según el valor de uso
- Justicia social y ambiental

Chocando contra los límites biofísicos de nuestro planeta

Cuando se plantea el problema socioecológico muchos tienden a pensar que es un problema de futuro, pero lo cierto es que las consecuencias de la incompatibilidad de nuestro modelo de producción y consumo con la biosfera se notan desde hace años.

Uno de los puntos clave lo encontramos en nuestro modelo energético. Durante la Revolución Industrial la humanidad cambia drásticamente su subministro de energía, pasando de aprovechar el flujo de energías renovables (solar y biomasa) a cubrir su demanda energética con energías fósiles (carbón, petróleo, gas natural y uranio principalmente).

Es por lo tanto un modelo insostenible y ya estamos sufriendo las consecuencias. Tenemos un doble problema, por un lado el agotamiento de las fuentes provoca el desabastecimiento de energía en sociedades estructuradas en base a un escenario de fuentes energéticas baratas y accesibles. Por el otro, tenemos el problema de la saturación de los sumideros (principalmente la atmosfera y los océanos). Las masivas emisiones de dióxido de carbono están provocando un cambio climático sin precedentes y, de rebote, la acidificación de nuestros océanos (el CO2 en contacto con el agua se transforma en ácido carbónico: CO2 + H2O ↔ H2CO3).

La crisis energética sumada al cambio climático amenazan con destruir nuestra civilización e incluso la extinción de la propia especie humana. Es necesario por lo tanto volver a basar nuestra forma de vida en energías renovables. Pero estas no pueden abastecer el excesivo consumo de las sociedades (al cual deberíamos sumar el deseable aumento de consumo de aquéllas sociedades que estén subdesarrolladas). Por lo tanto es necesario decrecer en nuestros ritmos de consumo energético lo suficiente como para que toda la humanidad pueda convivir con dignidad.

Ligado al problema energético nos encontramos el del modelo alimentario, basado desde la Revolución Verde en un aporte enorme de combustibles fósiles y productos químicos (pesticidas, herbicidas, fertilizantes…). El proceso de globalización económica ha provocado la pérdida de soberanía alimentaria de gran parte de los países del tercer mundo, imponiendo métodos de cultivo insostenibles (grandes extensiones de monocultivo, gran consumo energético, contaminación de acuíferos por pesticidas…).

Es necesario replantear nuestro modelo alimentario de raíz, apostando por la agricultura ecológica de proximidad y por la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo.

Además, hay que sumarle que en la actualidad debido al incremento del precio del petróleo muchos países están apostando por el cultivo de agrocombustibles como substituto de los combustibles fósiles, la cual cosa amenaza con incrementar la inseguridad alimentaria de muchos pueblos del tercer mundo.

Muy entrelazado también con el problema energético es el de nuestro modelo de consumo de materiales. Muchas veces oímos hablar del peak oil, pero no es solamente el petróleo y sus derivados los que tienden a agotarse durante las próximas décadas. Todos los recursos que se forman durante procesos geológicos o que tienen una tasa muy lenta de regeneración son susceptibles a agotarse. Así pues podemos hablar de un peak every-thing: el de los metales (cobre, hierro…), el de los recursos energéticos (petróleo, gas natural, uranio…), el de suelo fértil (con la consiguiente disminución de la producción alimentaria…) y un largo etcétera.

SUMINISTROS DE MATERIALES Y ENERGÍA
Sociedad occidental actual
Sociedad sostenible
Energía
Fuentes fósiles y consumo excesivo.
Fuentes renovables y disminución del consumo en términos absolutos y relativos (aumento de la eficiencia).
Alimentos
Grandes monocultivos, uso excesivo de productos químicos y de energía.





Pérdida de soberanía alimentaria de muchos países y distribución ineficiente y especulativa.
Pequeños cultivos en mosaico que integren tanto herbáceas como leñosas (menor erosión del suelo). Criterios ecológicos de producción (sin pesticidas, herbicidas ni transgénicos). Priorizar el trabajo humano al consumo de energía exosomática.

Prohibir la especulación alimentaria y apostar por la soberanía.
Materiales
Uso lineal y excesivo de materiales.
Desmaterialización de la economía y uso circular de los recursos.

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