jueves, 7 de marzo de 2013

La carrera de Ciencias Ambientales (III): ¿Debe el ambientólogo ser ecologista?


En el tercer artículo, después de analizar cómo se forma un Graduado en Ciencias Ambientales y que transformaciones está viviendo la Universidad, me propongo dar mi opinión sobre un aspecto que no está exento de polémica: ¿Debe el ambientólogo ser ecologista? O mejor dicho: ¿Se da en la carrera de Ciencias Ambientales una visión crítica del mundo, de las relaciones productivas y de consumo, como para que este desarrolle una conciencia ecologista?

Sin duda es una pregunta compleja, pues muchas veces depende de si durante la carrera uno se encuentra con algún profesor que intente llevar su asignatura un poco más allá, hacia una crítica más global. Pero el análisis lo haré de forma general, atendiendo a los planes de estudio analizados.


Antes de intentar responder a esta pregunta, es necesario hacer una pequeña precisión terminológica:

Ecología: Ciencia natural, que estudia las diferentes relaciones ecosistémicas. Algunos autores la denominan biología de los ecosistemas, englobando a la ecología dentro de la biología, aunque otros la consideran una disciplina científica aparte. [Ecólogo]

Ciencias Ambientales: Los problemas ecológicos se dan en un contexto social, económico cultural y político. La mejor solución para el medio ambiente no siempre es la más factible. Las Ciencias ambientales buscan la solución óptima teniendo en cuenta no sólo los criterios ecológicos. [Ambientólogo]

Conservacionismo (o proteccionismo): Movimiento social que tiene como finalidad la protección de espacios naturales, paisajes o especies naturales.

Ambientalismo: Movimiento social que luchan por un mejor ambiente y una mejor calidad de vida para los seres humanos, desde un punto de vista antropocéntrico.

Ecologismo: Movimiento social que aborda la relación entre seres humanos y naturaleza, subrayando el carácter destructivo de las sociedades productivistas y que propone un proyecto político y social alternativo.

Tanto el ambientalismo como el proteccionismo son esencialmente reformistas, no cuestionan de forma global el modo de vivir y producir en las sociedades occidentales. En cambio el ecologismo es una crítica transversal, superando la parcialidad en los planteamientos ambientalistas o conservacionistas.

¿Cuál debe ser el papel de un ambientólogo? Las ciencias ambientales surgen precisamente para superar la limitación de los ecólogos a la hora de poner en práctica las políticas ecológicas necesarias. En definitiva, un ambientólogo no debe tener formación únicamente científica sino que deben valorar las consecuencias sociales y económicas de las políticas medioambientales.

Así pues, un ambientólogo no encaja en ninguna de las dos culturas de P.Snow, debe tener una visión global, que supere la tradicional distinción entre ciencias y letras.

Pero ser ambientólogo no es ser ecologista, no es condición sine qua non. De hecho, como intenté resaltar en el primer artículo, la visión del medio ambiente que tiene un ambientólogo es excesivamente técnica y científica, dejando de lado las consideraciones morales e incluso las demandas clásicas del movimiento ecologista.

Aunque la carrera es interdisciplinaria, no se enseña una visión de conjunto. En las diferentes asignaturas de ciencias naturales y aplicadas se muestran posiciones estrictamente conservacionistas o ambientalistas sin hacer ninguna asignatura que ponga de manifiesto el problema estructural que se esconde detrás de cada problemática ambiental.

Así pues, uno sale de la carrera sabiendo las medidas necesarias para proteger al Lince Ibérico o sabiendo que en España se encuentra el 80% de la diversidad florística de Europa de las cuales 1.200 especies están en peligro de extinción. Lo que no sabe es que es incompatible salvarlas a todas sin caer en ninguna contradicción con los ritmos económicos y urbanísticos del país.

El ambientólogo sabe tratar aguas residuales y gestionar los residuos, pero no se le ha enseñado que la contaminación es evitable, que hay otras formas de vivir en el mundo.

En resumen, el ambientólogo es un buen conservacionista y un buen gestor del medio ambiente. Pero en palabras de Jorge Riechmann: «Tener siempre claro que en lugar de gestión de recursos o gestión de las crisis ambientales, para salir del atolladero lo que necesitamos es básicamente autogestión humana».

Al ambientólogo no se le enseña a ser ecologista, ni se le prepara para ver el mundo de una manera holística. Se le prepara para ser el Sísifo del siglo XXI, aquél que incesantemente reclama reformas al sistema, que le son denegadas o que al cabo de un tiempo son derogadas por las contrarreformas de nuevos partidos políticos.

En el mundo surgen infinidad de movimientos vecinales que siguen los esquemas de NIMBY’s americanos (Not In My Back Yard, «No en mi patio trasero») y que en castellano han sido traducidos como «Sí, pero aquí no». Gente que no quiere recibir los efectos perjudiciales de ciertas infraestructuras (depuradoras, vertederos, centrales o cementerios nucleares, parques eólicos, incineradoras de basuras, etc. o sin ser infraestructuras estrictamente relacionadas con problemáticas ambientales: prisiones, antenas de telefonía, centros de rehabilitación de drogodependientes etc.) pero que tampoco quiere cambiar su estilo de vida o de consumo. Es decir, que tienen una visión estrictamente sectorial del problema.

4 comentarios:

  1. Muy buena nota, muy informativa y para pensar.
    Gracias!!!
    Melina

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  2. Este estudiante de 5º curso de la Licenciatura en Ciencias Ambientales no está de acuerdo con todo lo que dices. En mi plan de estudios no solo tienen cabida conocimientos científicos, si no como bien has comentado, aspectos económicos y sociales, que sirven para ir más allá del conservacionismo, para tratar de hallar el equilibrio entre el progreso social y el respeto al medio natural.

    Así pues, y citando tus ejemplos, además de conocer medidas de protección del lince ibérico y de las reservas de flora, puedo citarte conceptos de economía que sirven para cuantificar y traducir a valor económico el cuidado de estas especies. Además de tratar la contaminación "a final de tubería" como se suele llamar a los sistemas de depuración, también conozco métodos de reducción en orígen, reutilización, reciclado y valorización de residuos (procesos que bien aplicados pueden ser una forma de ahorro económico y eficiencia, además de respetar el medio ambiente), así como plantear modelos de ecología industrial (si buscas información sobre este concepto, seguro que te parecerá muy interesante).

    Creo que por tanto tu conclusión es equivocada, por lo menos desde mi experiencia personal, y que al ambientólogo se le da una preparación multidisciplinar que precisamente puede superar la sectorización que poseen otras muchas carreras como la biología, la geología, la física y en general, la gran mayoría de las ingenierías.

    De todos modos, y aunque discrepe, agradezco que te hayas tomado tu tiempo para realizar un análisis de una carrera tan interesante como es la de Ciencias Ambientales.
    Un saludo

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    1. El problema es: ¿Qué visión? Yo he hecho economía, pero en una ideología muy concreta. Valorar monetariamente un espacio natural es ideologia.

      No es un menosprecio a la carrera, es un análisis (que puede ser desacertado) de mis sensaciones sobre el conocimiento de la carrera

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    2. También es cierto que mi experiencia es de la Universidad de Valencia. Tal vez vuestro enfoque sea distinto al mío, por lo que los dos podemos tener razón.

      No lo he considerado menosprecio en ningún momento, solo una conclusión equivocada a la pregunta ¿qué es un ambientólogo?

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