jueves, 9 de agosto de 2012

El derecho a no pasar hambre

Llevamos un par de días bastante moviditos en relación a la acción del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y su acción de “expropiar” alimentos para donarlos a los más necesitados.

El derecho a no pasar hambre

Hay una frase que a mi modo de ver resume claramente lo que está pasando: “En un mundo injusto el que clama por la justicia es tomado por un loco”. En España un 17.1% de los niños están bajo el umbral de la pobreza mientras que Cuba es el único país sin desnutrición infantil y en 2015 eliminarán la pobreza.

Las noticias que nos llegan desde los medios de comunicación sobre Cuba no parecen responder a estos datos, siempre se nos pinta un país de miseria y de represión. Pero, los datos están sobre la mesa.

Entonces, uno debe hacerse ciertas preguntas: ¿Por qué en Cuba si y en España no? ¿Es problema del propio sistema capitalista que en países más desarrollados que Cuba no se solucione el problema de la pobreza?

En un mundo en que se producen alimentos para 12.000 millones de personas, ¿Por qué hay casi 1000 millones que pasan hambre si sólo somos 7.000 millones?

Sin duda algo falla y ese algo es el sistema de producción que excluye a gran parte de la población (en España el paro se sitúa en el 24.4%) y el sistema de distribución (los mercados) que mediante técnicas especulativas dejan fuera del alcance productos de primera necesidad para una gran parte de la población mundial.

En la declaración universal de derechos humanos, queda recogido en el artículo 25 la siguiente premisa:

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad

Bien, el problema es ¿A quién reclamo cuando el Estado, amparándose en el libre mercado, me excluye de mis derechos?

Con el pretexto de la crisis financiera, vemos como se viola constantemente el artículo 25 de la declaración:


El fin no justifica los medios (bueno, depende…)

La frase más repetida estos días es que “el fin no justifica los medios” y además si se analiza bien, se ha dicho desde sectores que llevan mucho tiempo justificando los recortes con el fin de reducir el déficit.

¿En qué quedamos? Cuando la finalidad es cuadrar una cuenta de resultados todo vale. En cambio, cuando es dar de comer a los más necesitados no hay justificación que valga.

Vivimos en una sociedad de mercado donde todo se valora en dinero y se obvia que las personas (y la naturaleza en general) tiene un valor intrínseco que no puede (y no debe) ser reducido a un valor monetario.

La dignidad humana está por encima de la ley y por lo tanto el derecho a una vida digna no puede ser penalizado.

Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre” (Tolstoi)

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