Hace unos días tuve el privilegio de dar una pequeña charla sobre cambio
climático, gestión capitalista y alternativas ecosocialistas en el 29ºcampamento internacional de jóvenes revolucionarios. Cómo suele pasar, lo mejor
de la charla fue el debate de después pero me gustaría dejar por escrito alguna
de las cosas que dije.
La respuesta del sistema capitalista al cambio climático
Hace un tiempo escribí una serie de artículos titulada “La
respuesta de los gobiernos al cambio climático”, donde analizaba cronológicamente
los diferentes eventos más relevantes en política ambiental. En este caso, el
discurso trata de analizar la respuesta de los gobiernos dentro de la inercia
del propio sistema capitalista.
No quiero obviar la responsabilidad de los países que históricamente se han
posicionado en la línea del “socialismo real”, pero considero que su peso en
las políticas internacionales sobre cambio climático es negligible.
Hay diferentes factores que han caracterizado la respuesta de los gobiernos
capitalistas (y también de aquéllos que se ubicaban en la línea del “socialismo
real”, aunque no tienen trascendencia histórica en las políticas mundiales y
por lo tanto cabe analizar sólo las respuestas de los organismos
internacionales capitalistas):
1 Respuesta muy tardía:
- En 1938 Guy Steward Callendar dio una conferencia en la Royal Meteorogical
Society de Londres, donde afirmó que la quema de combustibles fósiles aportaba
dióxido de carbono a la atmosfera y este había empezado a provocar un cambio
climático.
- No fue hasta 1979 cuando se celebró la primera conferencia mundial sobre
el clima (Ginebra) y hubo que esperar a hasta 1988 para que se fundase el IPCC.
- En la Cumbre de Río92 los estados asumieron la responsabilidad de volver
en el año 2000 a sus emisiones de 1990 de forma voluntaria. No fue hasta
Kioto97 que se firmó el primer tratado vinculante.
2 Presión de los lobbies: Sobretodo en USA, la cual cosa ha entorpecido durante
varias décadas la toma de decisiones.
3 Fracaso del Protocolo de Kioto: Los acuerdos eran poco ambiciosos (-5.2% respeto a 1990
entre el 2008 y 2012), muy por debajo de lo recomendado por el IPCC. La no
ratificación de USA y la falta de voluntad política ha comportado el fracaso de
Kioto.
Por otra parte, es necesario analizar los mecanismos capitalistas (4) para salvar el clima. Junto con el
protocolo de Kioto se pusieron en marcha tres mecanismos de flexibilización:
- Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL)
- Implementación Conjunta (IC)
- Comercio de Derechos de Emisión (ETS)
Estos mecanismos permiten a las empresas de los países desarrollados
sustituir sus esfuerzos en reducir las emisiones por inversiones que reduzcan
las emisiones en países del Sud, supeditando la necesidad de reducir las
emisiones a la rentabilidad económica.
Con este procedimiento se están sentando las bases para un nuevo sistema
neocolonialista del carbono. La privatización y mercantilización del derecho a
emitir así como la privatización de los ecosistemas capaces de absorber carbono
constituyen un apoderamiento capitalista del ciclo del carbono, y por
consiguiente de la biosfera. Muchos países en vías de desarrollo se verán
presionados a vender sus propios permisos de emisión para poder satisfacer las
necesidades de su población, obstaculizando así su desarrollo económico y
social.
Disminuir en menos de 40 años entre un 80-90% las emisiones en los países
desarrollados es un reto difícil. Además debe financiarse las tecnologías de
los países en desarrollo y garantizar su bienestar.
Ante esto, el capitalismo pone fe ciega
en la tecnología (5), convencido de que un futuro salto hacia adelante
tecnológico resolverá los problemas:
- Explotación de las reservas de carbón con sistemas de captura y secuestro de carbono
- Biocombustibles
- Explotación de las reservas de petróleo no convencional
- Desarrollo combinado de la energía renovable y nuclear
En el sistema capitalista, la reducción de las emisiones está subordinada a
los requisitos de ganancias. Para el capitalismo, hay que reducir al máximo los
costes de la transición energética a la vez que utiliza a los países dominados
cómo fuente de biocombustibles y créditos de carbono.
A banda de su demostrada ineficiencia, el sistema capitalista propone
algunas soluciones peligrosas:
- Energía nuclear
- Biocomustibles (+ hambre e impactos ambientales)
- Captura de Carbono: Podría ser una solución de transición, pero no cómo excusa para mantener el consumo. Además el almacenamiento entraña riesgos.
- Ingeniería genética (Árboles que crezcan más rápido, con más carbono…)
Hay que tener en cuenta también, que la transición energética (Fósil à Renovables) comportará un aumento de los precios que
tendrá un impacto sustancial sobre la clase trabajadora:
- Aumento del precio de la energía
- Aumento del precio de los bienes de consumo
Estos dos hechos, añadirán presión
sobre la clase trabajadora en pos de mantener los beneficios de las
empresas. Por consiguiente, los trabajadores pueden verse inmersos en procesos
de bajada de salarios, disminución de prestaciones sociales y en definitiva inmersos en una AUSTERIDAD MAL ENTENDIDA.
Además, pueden fomentarse
comportamientos racistas, machistas (coartación de la libertad de
reproducción…) y en definitiva, un
fracaso de las políticas ecológicas puede llevarnos a la implantación de gobiernos férreos no democráticos.
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