sábado, 21 de julio de 2012

¿El ecologismo y el progreso aportarán infelicidad a los ciudadanos?

A raíz de la famosa intervención del presidente Mujica en Río+20 en que habla de medio ambiente y felicidad me surgieron las siguientes preguntas ¿El progreso traerá la felicidad? Y sobre todo ¿El ecologismo traerá infelicidad?


Constantemente desde los sectores ecologistas de la sociedad se hacen llamamientos para que los ciudadanos disminuyan su consumo de materiales y realicen esfuerzos para disminuir su impacto en el planeta. Pero, ¿Los ciudadanos serán más infelices consumiendo menos?

¿Qué es la felicidad?

Los filósofos de la antigua Grecia ya intentaron aportar luz a esta gran pregunta universal. No hay una respuesta única, pero sí que podemos identificar diferentes corrientes de pensamiento que nos ayudan a identificar los diferentes componentes que tiene la felicidad:

Hedonismo: La felicidad consiste en sentir placer y evitar el sufrimiento. Por lo tanto, el placer que sintamos (y la ausencia de sufrimiento) es la medida de nuestra felicidad.

Eudemonistas: La felicidad sólo se alcanza gracias a la autorrealización personal, es decir la consecución de las metas propias de cada ciudadano.

Estoicos i cínicos: Contemplan la felicidad cómo la consecución de la autosuficiencia, pues ésta es una cualidad del hombre sabio. Los estoicos afirman que la autosuficiencia es la serenidad, vivir en paz sin hacerse ilusiones respecto al futuro. Para los cínicos en cambio, la autosuficiencia es la libertad, vivir ajeno a las reglas.

¿La austeridad traerá felicidad?

La austeridad bien entendida es necesaria. Debemos consumir menos para ajustarnos a la capacidad del Planeta y para permitir que los países menos desarrollados aumenten su consumo para fomentar el bienestar de sus ciudadanos.

Si entendemos la felicidad desde un punto de vista hedonista, acoplarnos a un sistema económico sostenible puede llevarnos a tener que prescindir de ciertos elementos de comodidad y confort. Deberemos renunciar a diferentes “caprichos” que con el paso del tiempo habíamos asimilado cómo derechos (aire acondicionado, viajes, bolsas de plástico, consumismo…) y por lo tanto el placer derivado del consumismo será menor.


Pero también es cierto que aumentaremos nuestra autorrealización personal, a partir de construir entre todos un sistema más equitativo, solidario y un mayor contacto con la naturaleza. De igual forma, fomentaremos la autosuficiencia de nuestras sociedades y por lo tanto nuestra existencia no mermará la felicidad de las generaciones futuras.

En el artículo “El fin de la era del petróleo” escribí que según los expertos, el porcentaje de persones que se delcaran felices no ha aumentado a pesar del aumento del consumo y que incluso algunos expertos indican que si regresáramos a los niveles de consumo de los años 70-80 la gente sería más feliz.

¿El progreso aporta felicidad?

¿Cuál debería ser el objetivo de las sociedades humanas? En mi opinión, debería ser construir una sociedad en que todos los ciudadanos llevasen una existencia feliz y sostenible en armonía con la naturaleza.

Para llegar a ese objetivo de sociedad, es necesario el progreso. Pero, ¿Qué es el progreso?

Por un lado tenemos los grandes avances científicos y tecnológicos, que han comportado grandes avances en la calidad de vida. Sin duda, desde ésta óptica ha habido un gran progreso durante los últimos 150 años.
Pero, si por progreso entendemos el perfeccionamiento moral de la sociedad y la consolidación de valores cómo la justicia, la igualdad o la solidaridad, no podemos afirmar que haya habido un verdadero progreso.

Es importante no confiar sólo en los avances científicos para la conformación de las futuras sociedades, debemos profundizar también en los valores que aportaran felicidad a los ciudadanos.  

1 comentario:

  1. Hola! Seguro que has oído ese proverbio chino que dice: "Si quieres ser feliz un rato, emborráchate. Si quieres ser feliz unos días, haz un viaje. Si quieres ser feliz un año, cásate. Si quieres ser feliz toda la vida, planta un jardín" (hay varias versiones).
    Oye, pues lo que he observado es que la gente que cuida su huerto o tiene estilos de vida, por elección, más sostenibles, son más felices.
    La sostenibilidad, al contemplar las relaciones entre los aspectos sociales, económicos y ambientales, creo que sí nos acerca a la felicidad, a una felicidad más duradera.
    Supongo que no calculamos que la vía hedonista para alcanzar la felicidad a menudo conlleva demasiados impactos negativos... poco sostenibles.
    Enhorabuena por tu post... y mucha felicidad!
    JULIÁN

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