domingo, 27 de mayo de 2012

Crítica a "La Marató contra la pobresa"(II): La beneficencia y la represión para evitar un conflicto social creciente

Hoy se celebra el tan ansiado “Marató contra la pobresa” con el objetivo de recaudar fondos para los más necesitados. En el artículo anterior hice una crítica a la propia organización del evento, en este pretendo hacer una reflexión más amplia de lo que supone la beneficencia en el actual sistema económico.


Crítica a la beneficiencia cómo arma contra la pobreza y la desigualdad social

"Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista." (Hélder Câmara)

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso es indispensable comparar, la distancia entre ricos y pobres en España ha crecido de forma esperpéntica durante la crisis.


El aumento de la pobreza y de la desigualdad comporta un riesgo de ruptura de la cohesión social en especial en países que tienen un gasto social bajo. Pero, desde hace meses estamos oyendo que el déficit económico español es culpa del elevado gasto social, que debemos sacarnos de encima gran parte de este “lastre” para poder crecer y ser cómo Alemania. Pero ¿Es cierto que tenemos un gasto social desorbitado?


A juzgar por los datos no, pero eso no es lo importante, lo realmente importante es que este mensaje ya ha calado en la sociedad. Se acepta cómo normal mensajes que en resumen dicen cosas cómo “Vamos a recortarte tu bienestar para que quizás con el tiempo puedas vivir mejor”.

Hace unos días leí esta noticia “Sanidad derivará a los inmigrantes sin papeles a ONG” creando por lo tanto una sanidad de beneficencia. Aquí está la trampa, el gobierno privatiza derechos a las clases más desfavorecidas a la espera de que la sociedad se solidarice y mantenga la cohesión social.

¿Qué pasaría si los ciudadanos no fuesen solidarios? Pues probablemente la situación social (y por lo tanto la política) serían insostenibles. Incluso es probable que la sociedad se empezase a cuestionar si el actual sistema es justo. Esta situación debe ser evitada a toda costa por aquéllos que gobiernan y para conseguirlo hay diferentes alternativas:

La ocultación: Es una técnica demasiado habitual, no solamente la ocultación por parte del gobierno sino también por parte de los medios de comunicación de masas.

¿Cuántos desahucios salen en los informativos? Sólo en Catalunya hay unos 22 desahucios diarios, ¿Qué pasaría si los informativos se hiciesen eco de esta realidad? Sería un caos, la sociedad no lo permitiría. Es por eso que no se muestran, simplemente porque la sociedad pediría cambios y los gobiernos se encontrarían entre la espada (la sociedad) y la pared  (los bancos).

¿Cuántos suicidios hay por culpa de la crisis? Pues lamentablemente unos 10 al día. Lógicamente ninguno sale por los medios de comunicación, excepto quizás aquellos que son más televisivos. Se evita a toda costa que haya mártires de la crisis, pues esto podría provocar una oleada de quejas por parte de la sociedad.

En el artículo anterior ya comenté el clamoroso caso de “La Caixa” la cuál envió amenazas a los medios de comunicación (entre ellos Tv3, la televisión que emite “La Marató contra la pobresa”) para que dejasen de emitir noticias sobre las protestas que se llevaban a cabo delante de su sede en Barcelona por la estafa de las participaciones preferentes (#occupymordor).

Cómo ya todos intuíamos, los medios de comunicación públicos y privados no tienen como objetivo informar sino vender información. Pero no toda, sino aquélla que pueda ser asimilada por los ciudadanos sin que estos reclamen cambios.

Aquéllos que pensaban que la censura había quedado en el pasado o relegada a “extraños países” cómo China, Korea del Norte o Cuba están muy equivocados. Desde el caso de Wikileaks a La Caixa, la censura política existe pues sin ella sería muy difícil perpetuar el sistema.

Amnistía Internacional ha denunciado a los Estados por la censura que ejercen sobre Internet. "Los Estados están atacando a los periodistas y activistas en línea porque saben que estas valientes personas saben aprovechar eficazmente Internet para desafiarlos"  

La represión: Hoy en día, debido en gran parte por la facilidad de información que otorga internet, las noticias llegan a los ciudadanos por medios alternativos a los mass media. Esto es un grave problema, porque provoca que haya núcleos de población “demasiado informados”.

¿Cómo solucionar esto? Es difícil. Primero hay que dejar claro que de momento la población que se informa a través de internet es bastante baja aun y por lo tanto gran parte de la población no pasa el primer filtro (el de la ocultación).

Aquéllos que últimamente hayan ido a manifestaciones (sobre todo en Barcelona) habrán observado un incremento notable de la presencia policial.

El aumento de la represión sobre los movimientos sociales y sindicales es muy notorio, pues suponen un foco de personas que no solamente están “demasiado informadas” sino que pretenden informar al resto de la sociedad. Es necesario por lo tanto reprimirlas.

Uno de los casos más claros es el cierre de Tele K, del Canal 33 y de SolidaridadTV que quiere llevar a cabo el gobierno de Esperanza Aguirre. Estos medios que han logrado saltarse el filtro de la ocultación deben ser silenciados lo más rápidamente posible.

Quien no conozca estos canales, hay que destacar que emiten programas cómo La Tuerka (Tele K) que destacan por su visión crítica del sistema y por qué dan voz a aquéllos que normalmente no tienen espacio en los medios convencionales.

En la vía de la represión también podemos enmarcar las numerosas detenciones preventivas que se llevaron a cabo durante la visita del BCE en Barcelona.

El caso más clamoroso fue sin duda la prisión preventiva de 35 días impuesta a tres jóvenes estudiantes detenidos durante la manifestación del 29 de Marzo. Pero hay otros cómo la detención del periodista y activista por los derechos humanos Rachid Alí, el cuál fue detenido de forma irregular por los Mossos de Esquadra un par de semanas antes del 1 de Mayo y de la visita del BCE.

La criminalización: De rabiosa actualidad, la criminalización de los movimientos sociales está en la orden del día. El auge de los movimientos sociales ha comportado la necesidad de criminalizarlos para eliminarlos de las calles.

Aquéllos que deciden salir a la calle a protestar deben ser tratados cómo delincuentes. Hace un mes el gobierno informó que se considerará la resistencia pasiva (estar sentado en una plaza) cómo un atentado a la autoridad. Se trata, cómo dijo el propio ministro del interior de Catalunya, de que la gente tenga más miedo al sistema.

Por otro lado, desde algunos medios de comunicación se ha estado criminalizando a los diferentes movimientos sociales y sindicales. En esto La Razón se lleva la medalla de oro, bajo titulares cómo “Los malos estudiantes agitan la Educación” dónde se criminalizan a los líderes de los movimientos sindicales universitarios o en “Los antisistema pagarán sus ataques en la calle con al menos dos años de cárcel” dónde se apunta a los movimientos políticos minoritarios.

Por lo tanto, La Marató debe jugar a un doble juego: Sensibilizar sobre la pobreza pero sin hacer una referencia a sus causas o a aquéllos que luchan activamente contra ella.

¿Es la pobreza inherente al sistema? O más claramente ¿Es la pobreza estructuralmente necesaria en el sistema capitalista? El capitalismo se basa en la desigualdad de oportunidades y en consecuencia es el provocador de las desigualdades sociales.

El sistema no da para más, aumenta la diferencia entre ricos y pobres y aumenta el número de pobres por una sencilla razón: Sobra gente. Cada vez, debido al desarrollo tecnológico, se necesitan menos trabajadores y por lo tanto se excluye a una mayor parte de la población mientras una minoría acumula cada vez más riqueza.

Es un problema de sistema. Eliminar la pobreza supondría eliminar la base del sistema capitalista. La beneficencia surge cómo un bálsamo que no pretende eliminar el problema, sino limpiar las conciencias de aquéllos que viven a costa de las necesidades de muchos otros.

La respuesta para salir de la crisis no puede ser pedir a la clase media que se solidarice, sino que debe ser una solución estructural. Pero esta solución es realmente difícil, pues debe pasar los diferentes filtros que impone el sistema.

Probablemente sólo queda recurrir a la última vía, el cambio político. Grecia es un claro ejemplo, ¿Será el nuevo gobierno de izquierdas un motor de cambio? Si así sucede ¿Debemos esperar un golpe de estado de aquéllos que no quieren cambiar? Es probable.

Los gobernantes nos están llevando a unos niveles de inestabilidad social muy peligrosos. La Marató y el aumento de la represión están intentando pacificar la situación, pero todo dependerá de la durada y de la intensidad de esta crisis.

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