sábado, 7 de abril de 2012

Río+20 (II): El capitalismo verde (parte 2)

En la primera parte de este artículo expliqué en que se basa la ideología del capitalismo verde pero, ¿Quién está detrás de esta propuesta? En el artículo de hoy analizaremos en qué consiste y de donde surgió la iniciativa del Green New Deal.

 Camino del “Green New Deal”

¿Qué fue el New Deal? y ¿En qué se diferencia del Green New Deal? Antes de entrar en materia, conviene hacer un repaso a la historia para entender un poco mejor que se nos está proponiendo hoy.

El New Deal  es el nombre que recibió el paquete de medidas propuestas por Franklin D. Roosvelt, el presidente de los Estados Unidos, que se desarrolló entre 1933 y 1938 para intentar salir de la Gran Depresión (el crack financiero de 1929).

A grandes rasgos, se trata de una política intervencionista que buscaba planificar la economía estadounidense. El New Deal propició la reforma del sistema bancario, se protegió a los agricultores de las oscilaciones del mercado, se reforzó el poder de los sindicatos para que los trabajadores pudiesen negociar mejores sueldos, se apostó por la creación de la seguridad social entre otras medidas.

En resumen, fue una propuesta debida a la presión de de los trabajadores y de los movimientos sociales que forzaron a los políticos a tomar estas medidas y a los empresarios a aceptarlas.

El Green New Deal en cambio sigue un camino opuesto, viene impulsado por los grandes poderes financieros con el beneplácito de las instituciones para desregularizar aun más la economía. Asumiendo que el cambio climático es un fallo del sistema capitalista, se busca reformar el capitalismo para corregir ese fallo sin cambiar de sistema.

La iniciativa del Green New Deal surgió del propio PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) con el objetivo de acelerar la lucha contra el cambio climático, reanimar las economías mundiales y crear empleo.

El PNUMA recomienda la inversión de 2,59 billones de dólares para invertir en sectores estratégicos de la economía cómo la rehabilitación energética de edificios, el transporte sostenible, los ecosistemas (suelo, arrecifes, bosques...) y la agricultura ecológica.

Para financiar esta inversión, se buscan fondos de todos los sectores posibles, desde instituciones financieras, al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, ONGs e incluso el G-20 (el cual según el PNUMA debería invertir 750 mil millones de dólares, un 1% del PIB mundial).

¿Es posible esta gran inversión? Durante la crisis financiera hemos visto cómo los gobiernos han destinado más de 3 billones de dólares a estabilizar los mercados financieros, por lo tanto si hay voluntad política es posible.

En informe del PNUMA (podéis leer un resumen aquí) afirma que el capitalismo verde (ellos le llaman economía verde) valora el capital natural (biodiversidad, servicios de los ecosistemas) para invertir en ellos.

Por ejemplo, los bosques pasan a ser un activo, pagando a los propietarios de los bosques para su conservación y mejora se consigue fortalecer la economía rural y mejorar el capital natural (y por lo tanto la calidad de los ecosistemas).

Se busca reconducir el sistema económico hacia un escenario en que se valoren los servicios y bienes ambientales y que su conservación y mejora produzca beneficios económicos.

Según las previsiones del propio PNUMA el Green New Deal se traducirá por ejemplo en una desmaterialización de las economías (pues se apostará por aumentar la eficiencia en el uso de materiales y el reciclaje sin aumentar el consumo) y por lo tanto también se disminuirán las emisiones de gases de efecto invernadero (cómo podéis ver en el gráfico).


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