lunes, 5 de marzo de 2012

La privatización del Canal de Isabel II: Causas, consecuencias y resultados de la consulta popular

Nos guste o no, estamos ante una oleada de políticas neoliberales que pretenden reducir a la mínima expresión la intervención Estatal en aquellas funciones que hasta ahora había formado parte de la función pública. Una de las más importantes es la gestión de los recursos hídricos donde parece ser que Esperanza Aguirre ha puesto especial voluntad de privatizar.
El Canal de Isabel II es una empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid que se encarga de la gestión del ciclo del agua en todas sus fases (desde la captación, a la potabilización y la distribución).

En 2008 la Asamblea de Madrid aprobó la privatización del Canal de Isabel II con los únicos votos a favor del Partido Popular. Este hecho implica que se da vía libre a la Comunidad de Madrid para reemplazar la actual empresa pública por una sociedad anónima, el 49% de cuyas acciones se pondrían a la venta.

Por lo tanto, pasamos de un servicio público de agua a un negocio privado y por lo tanto, los ciudadanos pasan de ser usuarios a ser clientes. Pero eso no es todo, la empresa forma parte del patrimonio público (que es de todos los madrileños), el cual sería vendido a empresas privados.

En Cataluña hay un movimiento parecido llamado “Millor amb ella” (en castellano sería “Mejor con ella”) que reclama la gestión pública, transparente y participativa del agua.

¿Por qué se proponen las privatizaciones?

Mucha gente se preguntará qué necesidad hay de privatizar una empresa cómo el Canal de Isabel II. Es una respuesta que no se puede separar de la política, hay veces que es imposible eludir este debate y éste es un claro ejemplo.

La privatización responde a una visión económica de la sociedad, a una ideología política concreta (el neoliberalismo) y a un afán de recaudar dinero a corto plazo mediante la venta de patrimonio público.

El Canal ha tenido unos beneficios netos de 98 millones de euros en 2009 y 115 millones de euros en 2010, por lo tanto no es una cuestión económica. Es una empresa bien dotada y bien gestionada que dota de agua de alta calidad a seis millones de ciudadanos.

Consecuencias de la privatización

Las consecuencias de la privatización podrían ser muy negativas. El más obvio es la necesidad de generar beneficios privados. Ningún accionista invierte en una empresa que no genere beneficios privados, esos beneficios van en detrimento de los beneficios públicos que genera actualmente.

Los beneficios de las empresa públicas de gestión de agua se destinan a mejorar la propia gestión (mejora de la calidad ambiental, mejora de los sistemas de depuración…). Los beneficios privados van a los accionistas y por lo tanto nos e reinvierten en mejorar la calidad del servicio.

Las empresa públicas deben fomentar la racionalización y el descenso del consumo de agua en cambio, una empresa privada debe fomentar el consumo pues le va el negocio en ello. El agua pasa a ser una mercancía y por lo tanto se busca maximizar las ventas, por otro lado quedaría sujeta a las oscilaciones del mercado y por lo tanto el precio y la calidad del suministro irían en función de los beneficios.

No debemos perder de vista tampoco las posibles reestructuraciones de personal que se espera en la privatización, pues hay que generar beneficios privados y por lo tanto debe aumentarse la eficiencia económica aunque vaya en detrimento del beneficio social.

Consulta popular sobre el Canal de Isabel II

Ayer, el domingo 4 de Marzo, se celebró una consulta popular donde participaron 167.000 madrileños a los que se preguntaba si estaban a favor de que el Canal de Isabel II siga siendo cien por cien público.

Sin duda la convocatoria fue todo un éxito y se estima que el 99% de los votos fueron a favor de la gestión enteramente pública (a falta de resultados oficiales). La plataforma pide que Esperanza Aguirre convoque un referéndum vinculante.

2 comentarios:

  1. Podríamos nacionalizar los supermercados y, para asegurar el suministro alimentario a toda la población, implementar cartillas de racionamiento. ¿Qué te parece, camarada?

    No, ahora en serio, habrás visto que he escrito un montón en tu blog porque lo he encontrado interesantísimo aunque obviamente haya aspectos en los que no concuerden nuestros planteamientos. Te seguiré leyendo pero ya es la 1 de la madrugada y necesito acostarme. De verdad, buen trabajo, te lo has currado colega.

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    1. Gracias por comentar en el blog, es un placer responderte.

      Tomándome la broma de forma literal. En el mundo viven 7.000 millones de personas, se producen alimentos para 12.000 pero debido a la gestión privada de los recursos alimentarios y a la especulación con el precio hay 1.000 millones que pasan hambre.

      No es necesaria una cartilla de racionamiento, pero quizás si que es necesario prohibir la especulación privada con bienes de primera necesidad y eso incluye no sólo el agua y los alimentos, sino también la vivienda, la energía, la sanidad, la educación...

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