El artículo de hoy es de José Luís Vicente,
autor del blog Pensamiento
y Entorno, del cual soy colaborador. El objetivo del blog es reflexionar
sobre el entorno ambiental y socio-económico que nos rodea y proponer nuevas
ideas para solucionar los problemas que nos plantea nuestra forma de vida.
El fin del desarrollo
sostenible, la hora del “desarrollo regenerativo”
“Hay que empezar a pensar
qué podemos hacer no para sostener el planeta, sino para regenerarlo”.
Esta es la afirmación que realiza Herbert Girardet, co-fundador del World
Future Council, una fundación formada por 50 personalidades que asesora sobre
las políticas futuras a adoptar. Para él, el término crecimiento sostenible
choca con el concepto de Gaia y con los límites de regeneración del planeta.
La definición de desarrollo
sostenible aceptada por la gran mayoría de la Comunidad Científica es la que
afirma que es “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer
las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas” (Informe
Brundtland, 1987). Pero ahora hay un problema, tenemos poco que “sostener”, ya
que gran parte del entorno ambiental ha sido destruido fruto de un crecimiento
exorbitado. Por tanto, es necesario regenerar lo que hemos deteriorado, y es
ahí donde nace el concepto sustitutivo del desarrollo sostenible, el
“desarrollo regenerativo”.
Se trata de un cambio en la
forma de pensar y actuar, se trata de REGENERAR. El desarrollo regenerativo
hace especial hincapié en la remodelación de las ciudades, puesto que en ellas
se concentra gran parte de la población y es allí donde las acciones serán
realmente efectivas. Dichas acciones se centran en tres ámbitos fundamentales:
- Alimentación
- Energía
- Transporte
En cuanto a la alimentación,
se propone implicar a la ciudadanía en el proceso de producción. Actualmente en
los países desarrollados existe una clara desconexión entre la ciudadanía que
habita en los centros urbanos respecto al entorno agrícola que rodea a
las mismas. En muchos casos, los productos agrícolas provienen de lugares
bastante alejados de estos centros urbanos, y si a este hecho se le une la
creciente escasez de alimentos es necesario comenzar a pensar en la
implantación (o reimplantación) de la agricultura en las áreas urbanas o
peri-urbanas. Esto se hace especialmente necesario en épocas de crisis (guerras,
recesión económica…) como la que estamos sufriendo en este momento.
Uno de los grandes problemas
que pueden surgir a la hora de implantar la agricultura urbana es el de la
falta de espacio urbano. Sin embargo, si se aplica el concepto de regeneración,
se puedenaprovechar los espacios degradados de muchas zonas urbanas
y peri-urbanas (minas agotadas, zonas industriales abandonadas…) para
implantarla. Esta propuesta no se trata de una opción meramente teórica, sino
que ya está siendo implantada en ciudades como Nueva York o Detroit, además de
muchas ciudades alemanas y otras pertenecientes al Reino Unido.
Pero no solo se está
implantando en los países más desarrollados, sino que ya muchas ciudades chinas
lo están llevando a cabo con la finalidad de lograr ser autosuficientes. Un
caso que merece la pena mencionar es el de la capital de Tanzania, Dar
es Salaam. Se trata de una ciudad muy espaciosa, pero en la que muchos
terrenos no son urbanizables debido al alto riesgo de inundación, por lo que
dichos terrenos están siendo utilizados para el uso agrícola.
Además, hay que tener en
cuenta que los beneficios de la implantación de la agricultura urbana no son
solo alimenticios, sino que también ayudan a mejorar el paisaje urbano,
prevenir la erosión del terreno y disminuir la contaminación atmosférica.
Hay que resaltar que la
producción agrícola urbana no sólo se restringe a grandes extensiones, sino que
también es posible a nivel de barrio, comunidad o individuo. Existen muchas
técnicas para ello (plantación en terrazas, uso de aguas pluviales,
aprovechamiento de los desechos orgánicos…). De hecho, es a este nivel donde es
más factible poner en práctica la agricultura urbana, y donde los resultados
son más visibles e inmediatos.
En referencia a la energía,
es absolutamente necesario que se reduzca el consumo de energía en las
ciudades, en palabras del propio Girardet: se trata de “retomar la
responsabilidad del uso correcto de la energía”. Aquí entra en juego un
concepto muy importante que define a una ciudad eficiente de la que no lo es,
el tipo de metabolismo que posee. Se definen dos tipos básicos de metabolismo
urbano:
- Metabolismo lineal: las
múltiples entradas o “imputs” (agua, energía, alimentos…) son consumidos y
los residuos y subproductos de los mismos constituyen las salidas o
“outputs”, los cuales son expulsados de la ciudad sin que sus ciudadanos
posean ningún conocimiento de dónde terminarán ni qué procesos sufrirán.
Se trata de ciudades que se basan en el sobreconsumo y, por tanto, generan
un exceso de residuos y contaminantes al medio.
- Metabolismo circular: se
trata de ciudades en las que los ciudadanos se preocupan por el ciclo de
vida de los productos, convirtiendo la mayor parte de los “outputs” en
“imputs”. Por tanto, se trata de ciudades basadas en la eficiencia en el
consumo de recursos naturales.
En el ámbito del transporte,
hay que tener en cuenta que el funcionamiento de las ciudades modernas
(especialmente las que siguen el modelo de mega-ciudad americana) se basa en
que sus ciudadanos se mueven en vehículos privados debido a que se trata
de ciudades dispersas y de gran extensión. Es necesario conseguir que los
ciudadanos tengan la posibilidad de moverse en sus ciudades a pie, y fomentar
el uso del transporte público. Se trata de fomentar la denominada“ciudad
mediterránea”, compacta, densa, diversa y cuyos barrios actúan como centros
donde se desarrolla la vida y en los que sus habitantes no tienen que
desplazarse al centro de la ciudad de forma constante debido a la falta de
servicios y equipamientos. Por tanto, se trata de ciudades de carácter
policéntrico.
Obviamente, todas estas
propuestas requieren de una reordenación del territorio y, en
general, de un cambio en las políticas públicas. Esta es la diferencia básica
con el desarrollo sostenible, el cual sólo se centra en el presente y en el
futuro y parte de la base de que hay que preservar lo que tenemos. Pero lo que
tenemos no es suficiente para proporcionar unas adecuadas condiciones de vida a
la población de este Planeta. Por ello, hay que transformar lo que
hicimos en el pasadocon el fin de que ello sirva para que las generaciones
presentes y futuras puedan vivir en un entorno ambiental (y social) adecuado.
No hay que olvidar que los problemas ambientales y sociales se encuentran
profundamente interrelacionados, por lo que las acciones dirigidas a uno
repercutirán necesariamente en el otro.
El desarrollo regenerativo
no es, por tanto, un concepto teórico, sino que es eminentemente
práctico y en el que la ciudadanía es la parte esencial del proceso.
Otra parte fundamental son los científicos, técnicos y poderes públicos, puesto
que deben trabajar conjuntamente para elaborar los planes y programas que
estructurarán el desarrollo regenerativo en el ámbito local. Y este es otro
pilar importante de esta filosofía, el marcado carácter local. Se sigue
conservando el ya famoso principio del “piensa global y actúa local”,
puesto que solo así se conseguirán acciones eficientes y a la vez coordinadas
con las que se lleven a cabo en otros lugares.
Una cuestión de vital
importancia a la hora de aplicar todas las ideas comentadas anteriormente es la
escala de trabajo, es decir, desde dónde partimos para comenzar a implantar
nuestras ideas. Recuperando el concepto de ciudad mediterránea policéntrica
mencionado anteriormente, se puede deducir que los barrios son eje vertebrador.
Se trata de los eco-barrios. Este hecho se fundamenta en dos
pilares básicos:
- La concepción de la ciudad como un
conjunto de piezas autónomas y, a la vez, interconectadas.
- La idea de la regeneración ecológica de
la ciudad como marco fundamental de actuación.
Por tanto, si hay que
mencionar unos rasgos característicos de los eco-barrios, serían los tres
siguientes:
- Densidad. Se
trata de espacios densos, pero intermedios entre las viviendas
unifamiliares y las torres de los centros urbanos.
- Mezcla de usos: vivienda,
social, agrícola, prestación de servicios…
- Predominio del transporte
público, ciclista y peatonal sobre
la movilidad basada exclusivamente sobre el vehículo privado.
Estos tres rasgos
interrelacionan entre sí, dando como resultado distintas sinergias:
- Mayores oportunidades de contacto ente
los habitantes del barrio, fomentando así la creación de un tejido
social organizado.
- Uso más eficiente de los recursos
materiales y energéticos debido a la concentración de la población.
- Mayor facilidad para el acceso a las
dotaciones, equipamientos y centros de trabajo (espacio multifuncional),
generando así menores necesidades de desplazamiento.
El concepto de eco-barrio no
es nuevo, pero lo que sí resulta una novedad es enfocarlo desde el punto de
vista de la regeneración en vez de hacerlo desde la sostenibilidad. No se trata
de un mero tecnicismo o conflicto terminológico. Hasta ahora nos hemos
escudado en el término “sostenibilidad” y “desarrollo sostenible” para
continuar urbanizando y extendiendo cada vez más nuestras ciudades, en
muchos casos bajo el nombre de “urbanizaciones sostenibles”. Es ahora, en
tiempos de crisis, cuando los recursos económicos no son suficientes para
continuar con este modelo, para cambiar definitivamente el modo de crecimiento
de las ciudades y pasar de un crecimiento hacia el exterior a un crecimiento
hacia el interior y así reformar, renovar y rehabilitar lo ya existente. No se
trata de desterrar el desarrollo sostenible, sino sustituirlo temporalmente
hasta lograr regenerar el entorno hasta niveles en los cuáles ya tenga sentido
el desarrollo sostenible, es decir, que lo que se posea realmente pueda
satisfacer las necesidades de las generaciones futuras. Una vez conseguido
esto, el desarrollo regenerativo no debería desaparecer, sino que debe
considerarse siempre como una prioridad, sea cual sea la situación en la que
nos encontremos.
Por tanto, las
entidades que actúan a nivel de barrio (asociaciones, comunidades de
vecinos, grupos de acción) son las que realmente tienen en sus manos la
aplicación de esta filosofía. La coordinación entre los distintos
barrios es una condición necesaria para que esto pueda llevarse a cabo, pero no
es suficiente. Es necesario de la implantación de planes y programas de
educación ambiental y social, planes de acción a nivel de barrio y actuaciones
conjuntas con el gobierno de la ciudad.
Un ejemplo de cómo las
ciudades intentan dar a conocer este concepto es el de Ciudad de México, la
cual constituye el modelo de ciudad en la que es imprescindible implantar el
desarrollo regenerativo. A continuación, se muestra un vídeo que promociona un
taller destinado a esta temática.


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