domingo, 26 de febrero de 2012

Manipulando el planeta en busca de la solución (V): Espejos en el espacio

El método de hoy es sin duda el más megalómano, lanzar al espacio billones de espejos que se sitúen entre la Tierra y el Sol. Es un proyecto de gran envergadura, según los cálculos realizados se deberían lanzar aproximadamente 1.440 cápsulas al día (cada una con unos 800.000 espejos) durante unos 38 años.


El fundamente físico de este método es sencillo, los espejos interceptan parte de la radiación solar y por lo tanto la Tierra se enfría (o al menos se compensa el calentamiento provocado por la especie humana).

En un artículo anterior ya comentamos las consecuencias que tiene modificar la radiación solar incidente. El más importante es que afecta al ciclo hidrológico, la radiación solar controla la evaporación y por lo tanto el régimen de precipitaciones.

Al no disminuir la concentración de CO2, no es una solución válida para problemas cómo la acidificación de los océanos. Por otra parte, a diferencia de los otros métodos propuestos, este tiene unos costes económicos realmente astronómicos.

Eso plantea la siguiente cuestión ¿Es rentable destinar tantos esfuerzos a un método que no soluciona el problema real del cambio climático? Toda inversión tiene un coste de oportunidad y por lo tanto debemos primar aquéllas que den una solución real y permanente.

El informe Stern afirma que con una inversión equivalente al 1% del PIB mundial se mitigarían los efectos del cambio climático. De no hacerse dicha inversión, el mundo se expondría a una recesión que podría llegar al 20% del PIB mundial.

Debemos exigir por lo tanto que las inversiones públicas que se hagan sean efectivas y den una solución ambientalmente aceptable y socialmente justa. No debemos aceptar soluciones que dejen en manos de las generaciones futuras problemas generados por nuestra generación (o por las anteriores).

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