Hay diversas propuestas
sobre la mesa para reducir la radiación solar que incide sobre la tierra. En el
anterior artículo hablamos de la propuesta de ensombrecer
el planeta con dióxido de azufre. La propuesta de hoy es, al menos a
priori, mucho menos impactante, blanquear las nubes con sal marina para
aumentar su capacidad de reflejar la luz solar.
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| Barco Flettner (diseñados por el ingeniero Anton Flettner) pulverizando agua de mar mediante cilindros rotatorios |
En principio parece relativamente
sencillo, construir 1.500 barcos que de forma automática surquen los mares y océanos
pulverizando micro-gotas de agua salada. El agua se evapora y las sales se
cristalizan, una vez llegan los cristales a las nubes, el agua se condensa a su
alrededor formando diminutas gotas que reflejan la luz solar.
Lo bueno de la idea es que
los barcos no necesitan tripulación y funcionan con energía eólica, por lo
tanto sería un sistema relativamente sostenible.
Se ha estimado, que
duplicando el número de gotas en todas las nubes sobre los mares bastaría para
compensar el incremento de CO2. De momento, el proyecto está en fase
experimental, pero quizás en un tiempo
veamos cómo se autorizan las primeras pruebas.
Aunque el proyecto puede
resultar tentador, hay que tener en cuenta que no soluciona el problema del
cambio climático, soluciona sólo el aumento de temperatura.
El proyecto no soluciona la
acidificación de los océanos y además, una vez empezado, implica que las
siguientes generaciones deben continuar con el proyecto hasta que se logre
reducir la concentración de gases invernadero de la atmósfera.
Es complicado decidir cuando
ha llegado el momento de aplicar estas técnicas, pero hay que tener en cuenta
que la única estrategia valida a largo plazo es reducir las emisiones, lo demás
son solamente parches.
Otro problema de este
sistema es que se podrían ver alteradas las corrientes marinas y los patrones
globales de precipitación. El clima es extremadamente complejo y por lo tanto,
los cambios que provoquemos pueden traer consecuencias imprevistas.

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