lunes, 16 de enero de 2012

La respuesta de los gobiernos al cambio climático (VI): Desde la aprobación de Kioto hasta su entrada en vigor. La inoperancia de los gobiernos se pone de manifiesto

En el último artículo hablamos del fracaso que ha supuesto Kioto, toca por lo tanto analizar que sucedió en la esfera política después de 1997.

Cabe destacar que ha habido 14 Conferencias de las Partes desde Kioto (que fue la tercera), por lo tanto sólo explicaré aquellas más relevantes.

1997-1999: Camino del nuevo milenio

Después de Kioto, hubo tres conferencias de las partes. La COP4 en Buenos Aires (1998), la COP5 en Bonn (1999) y la COP6 en la Haya (2000), ninguna de ellas tan determinante cómo la de Kioto.

En Buenos Aires ya se puso de manifiesto cual sería el gran problema de la lucha contra el cambio climático: Conciliar los intereses de los países ricos con los de los países pobres. Estados Unidos se cierra en banda y se niega a ratificar el protocolo de Kioto si los países en vías de desarrollo (entre los cuales se encuentran China y la India) no asumen compromisos de reducción.

Hay que destacar que Estados Unidos es la pieza clave para que entre en vigor el protocolo de Kioto, pues para que fuese legalmente vinculante debía ser ratificado por un mínimo de 55 países que representen un mínimo del 55% de las emisiones. Estados Unidos representaba el 36%, por lo tanto su negativa representaba un gran obstáculo para la aprobación del plan.

En Bonn (COP5, 1999) la perspectiva no mejora. Aún así, la Unión Europea anuncia su objetivo político de ratificar el protocolo en el año 2002.

2000-2005: El nuevo milenio, no trajo esperanzas

La COP6 en la Haya (2000) fue el primer gran fiasco, de hecho se tuvo que posponer hasta el año 2001. Resultó imposible llegar a un acuerdo sobre los principales temas establecidos en la COP4 de Buenos Aires. Cada vez son más patentes las discrepancias entre EEUU i la UE.

El mismo año, la Comisión Europea puso en marcha el primer Programa Europeo sobre el Cambio Climático (PECC I), a fin de preparar las políticas para asegurar la reducción del 8% de emisiones en el periodo 2008-2012.

En la Unión Europea ya se iba perfilando la puesta en marcha de un mercado de emisiones de C02, que finalmente se estableció en el 2003 (mediante la Directiva 2003/87/CE).

Pero antes, aun hubo tiempo para que se celebrasen algunas reuniones más. La COP6 bis (la continuación de la COP6 de la Haya que se suspendió) tuvo lugar en Bonn en 2001. Se consiguieron desbloquear las posturas, gracias en parte a la reunión del G-8 en Italia (Cumbre de Trieste) donde los ministros de Medio Ambiente se comprometieron a que Kioto entrase en vigor en el 2002.

Pues bien, en Bonn se consiguió un acuerdo político sobre los aspectos clave del protocolo de Kioto (aspectos financieros, mecanismos, régimen de cumplimiento…). Se acordaron los elementos principales del Plan de Acción de Buenos Aires.

Entre todo este trasiego de reuniones, en 2001 el IPCC emite su tercer informe de evaluación (TAR), titulado “Cambio Climático 2001”. Donde se consideró la necesidad de un nuevo protocolo más severo y con la ratificación de más países.

Las COP siguieron, la COP7 fue en Marrakech en 2001 y se acordaron los mecanismos de flexibilidad, las sanciones y los sumideros de carbono (se acordó que los bosques y las explotaciones agrícolas neutralizan el carbono y que por lo tanto se podría hacer un inventario en cada país descontando de sus emisiones el C02 captado por los bosques.

En 2002, todos los Estados miembros ratificaron el protocolo de Kioto, en concreto el parlamento Español fue el séptimo país en dar el paso (Abril del 2002).

Se llegó a la cifra mínima de 55 países necesarios para ratificar el protocolo, pero no a la cifra del 55% de las emisiones totales. Por lo tanto el protocolo seguía sin estar vigente.

La COP8 tuvo lugar en Nova Delhi en 2002, a la espera de que pudiese entrar en vigor el Protocolo de Kioto. Se llegaron a acuerdos significativos en el desarrollo de los mecanismos de flexibilización, sobre todo en lo referente a los mecanismos de desarrollo limpio.

A la COP9 realizada en Milán en 2003 se llegó con la ratificación del protocolo de Kioto por parte de 120 países que representaban un 44,2% de las emisiones. Rusia (que representaba el 17,4% de las emisiones y por lo tanto era una pieza clave para llegar al 55%) se mostraba titubeante, pero finalmente para decepción de todos, no ratificó el protocolo.

No fue hasta Noviembre del 2004 que Rusia accedió finalmente a ratificarlo, abriendo la puerta a la entrada en vigor. Antes se celebró la COP10 en Buenos Aires donde se siguieron acordado medidas para llevar a cabo los mecanismos de flexibilización.

Por fin el 16 de Febrero del 2005, ocho años después de su elaboración, entró en vigor el Protocolo de Kioto, aunque las evidencias científicas ya dejaban claro que era altamente insuficiente.

Conclusiones del período 1997-2005

Cómo podéis ver, el periodo transcurrido desde la aprobación del protocolo hasta su entrada en vigor fue una maraña de reuniones, tejemanejes políticos, fiascos y en general la constatación de la lentitud de los procesos de decisión.

El tiempo apremia, pero no lo parece. Muchos son los países que constantemente pusieron trabas a la entrada en vigor de un decreto que no supone la solución al cambio climático, simplemente representa un primer paso.

Otros países que si que firmaron el protocolo, cómo el caso de España, luego no han tenido la osadía política de hacerlo cumplir (cómo podéis leer en el artículo anterior “Después de Kioto. Los gobiernos priorizaron el crecimiento económico a la protección del planeta”).

PD: Me he tomado la libertado de ilustrar este artículo con una viñeta de Bernardo Bergara que me ha parecido del todo acertada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario