domingo, 15 de enero de 2012

La respuesta de los gobiernos al cambio climático (V): Después de Kioto. Los gobiernos priorizaron el crecimiento económico a la protección del planeta


En el anterior artículo de esta serie repasamos los acontecimientos históricos ocurridos desde la Conferencia de Río a la de Kioto. Nos encontramos pues a finales del siglo XX, sesenta años después de que Callendar afirmase ante la Royal Meteorological Society de Londres que la quema de combustibles fósiles aportaba CO2 a la atmósfera empezando a provocar un cambio climático.

Seis décadas de indecisiones llevaron a los países a firmar el protocolo de Kioto, sin duda un gran paso. Pero también es sin duda insuficiente. Lo sería se los países lo hubiesen cumplido y lo es aún más hoy, que sabemos que no se ha cumplido lo prometido.

Las emisiones Mundiales después de Kioto


Cómo podemos observar en la gráfica, no solamente no han disminuido las emisiones, sino que además han aumentado a una velocidad mucho mayor de la tendencia establecida antes de Kioto. Los investigadores del Global Carbon Project han hecho público que en 2010 las emisiones se han incrementado en un 5,9% a pesar de la crisis económica.

Esto en parte se debe a dos hechos principalmente. En el protocolo de Kioto solamente se comprometieron a reducir sus emisiones los países industrializados (OCDE+ Bloque de países ex soviéticos), conocidos cómo países del Anexo B. Cabe destacar que China e India están fuera de este anexo, por lo tanto el problema es doble. Por un lado los países del anexo B han seguido aumentando sus emisiones y por el otro los países fuera del anexo B también las han aumentado tanto que actualmente superan las emisiones de los países desarrollados.



En resumen, Kioto no funciona. Los países responsables del cambio climático son incapaces de disminuir sus emisiones y los países que históricamente no han sido responsables no quieren dejar escapar el tren de la industrialización a base de energías fósiles.

Pero el problema es un poco más complejo, pues países como China están aumentado mucho sus emisiones, pero a costa de producir productos que luego son consumidos por ciudadanos de otros países. Por lo tanto ¿Quién es el responsable de las emisiones, el productor o el consumidor? Veamos por ejemplo el caso del Reino Unido:


Es muy parecido a la de muchos países de la UE, que alardean de reducciones de emisiones, pero que lo han conseguido a costa de deslocalizar aquellos procesos más contaminantes a países emergentes.

En mi opinión, la responsabilidad última debe caer en el consumidor. China está exportando productos aprovechando los precios más bajos que consiguen a costa de no penalizar sus emisiones y de tener una política laboral mucho más precaria que en los países desarrollados. El mercado debe penalizar las emisiones de un producto atendiendo a todo su ciclo de vida (desde la extracción de los recursos, pasando por la fabricación y la comercialización hasta su deposición y tratamiento cómo residuo).

En un artículo anterior hablamos sobre impuestos ecológicos, es necesario gravar las emisiones producidas durante el ciclo de vida de un producto (€/CO2 emitido) para desincentivar el consumo sobre aquéllos que sean más contaminantes.

Cabe destacar que en la UE hubo dos intentos de establecer un impuesto sobre las emisiones (Ecotax), ambos no fueron aprobados porque países cómo España ejercieron su derecho a veto (1992 y 1995).

Las emisiones Españolas después de Kioto



Cómo vemos, España tenía la posibilidad de aumentar un 15% sus emisiones respecto al 1990, pero estas fueron ampliamente rebasadas debido en gran parte al sector de la construcción.


En los últimos años vemos un descenso de las emisiones, pero son debidas a la crisis económica y no a una reestructuración ecológica del sistema productivo.

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