sábado, 14 de enero de 2012

Empresas textiles que fomentan la esclavitud en el mundo

En el artículo de hoy me gustaría hacer mención a la Campaña Ropa Limpia (CRL) una ONG centrada en la mejora de las condiciones laborales en el sector textil que hoy en día está activa en 14 países europeos (entre los que se encuentra España). El desarrollo sostenible debe ir necesariamente acompañado de la equidad social y por lo tanto es importante desde los espacios ecologistas reivindicar la justicia ambiental, pero también la justicia social.

Para ponernos en situación, el último informe de Ropa Limpia titulado “La moda Española en Tánger: Trabajo y supervivencia de las obreras de la confección” es la constatación de aquello que todos sabíamos pero que algunos intentan obviar: Estamos provocando que muchas personas sean infelices en el mundo.

En un artículo anterior titulado “El juego sucio de los Bancos” ya se puso de manifiesto que muchos de nosotros somos cómplices de delitos cómo la especulación Alimentaria, las guerras en el mundo y la esclavitud. Es de este último del que me gustaría hablar en este artículo.

Yo soy de los que opinan que a aquellos que hacen las cosas mal hay que señalarlos y decir claramente sus nombres, pues estas empresas dependen de la aceptación de la sociedad para prosperar. Es por lo tanto necesario que se inicien campañas de denuncia para concienciar a la población de que el consumo de ciertos productos los convierte directamente en cómplices.

Hoy en día, con más de 5 millones de parados, la sociedad debería cuestionarse con más razón de donde salen los productos que consumen. Deberían preguntarse porque aquí no hay trabajo y en cambio importamos constantemente productos de países extranjeros.

La respuesta es sencilla, la deslocalización de la producción hacia países con menos costes laborales. La deslocalización del textil español tuvo un destino preferencial, Marruecos. Lógicamente se han generado muchos puestos de trabajo, pero las condiciones laborales y salariales (y por lo tanto las condiciones de vida)  impuestas a la sociedad han sido abusivas y degradantes.

Esto convierte el mercado en una paradoja social constante. Por un lado tenemos en España empresas cómo Inditex-ZARA, H&M o LEVI’S entre muchísimas otras que se erigen cómo grandes marcas de calidad (y caras) son en realidad responsables de la esclavitud que azota a los países del tercer mundo.

La Campaña Ropa Limpia e Intermón Oxfam publicaron en 2003 el Informe “La moda, un tejido de injusticias en el que se denunciaban las duras condiciones de trabajo en el sector, las cuales continúan hoy en día.

Recomiendo que os leáis el informe “La moda Española en Tánger: Trabajo y supervivencia de las obreras de la confección” porque es muy esclarecedor (y breve). Pero, para aquellos que no tengáis mucho tiempo voy a resumir un poco aquello que me ha parecido más relevante:

Jornada laboral

Las leyes marroquís dictaminan que la jornada laboral no debe exceder las 44 horas semanales, sin superar las 10 horas diarias. Lógicamente si se trabajan más horas deben ser consideradas horas extraordinarias y remuneradas cómo marca la ley (no pueden superar el 10% de la jornada laboral semanal).

Veamos pues que sucede en Tánger:


Un 96% supera lo establecido por ley. Quiero remarcar que una jornada de 44 horas semanales me parece ya de por sí excesivo. Pero encima, un 19% realiza jornadas de entre 55 y 65 horas diarias (entre 9 y 11 horas al día de lunes a Sábado, que para nosotros que estamos acostumbrados a trabajar de Lunes a Viernes serían entre 11 y 13 horas al día).

Cómo vemos, más de la mitad de los encuestados afirman haber sido obligados a realizar las horas extra. A estas condiciones hostiles de trabajo hay que sumarles la situación de desprotección en la cual se encuentran las empleadas (27 de las encuestadas afirman haber recibido insultos o amenazas en su puesto de trabajo).

Salario

¿Por qué las empresas se van a Marruecos? Por su afán de mejorar el mundo y ofrecer oportunidades laboras en países con poco desarrollo industrial… bueno y algo tendrá que ver que el sueldo mínimo interprofesional en Marruecos es de 178,72€ o de 0,95€/hora. De ahí noticias cómo las de hace unos días en el Galícia Confidencial “Cosendo para Zara: 178 euros por 65 horas á semana. Pero la situación aun es más cruel:


Cómo se puede observar, un 26% afirma no llegar al salario mínimo establecido por ley. Sólo un 22% de las encuestadas afirma que puede cubrir las necesidades de su hogar, un 32 asegura tener dificultades, un 19% muchas dificultades y un 14% afirma no poder cubrirlas.

Pero el problema es aún mayor, fuera de los talleres “oficiales”, existe toda una red de pequeños talleres clandestinos subcontratados y clandestinos que no cumplen ni con las débiles leyes establecidas.

Más que un problema laboral

La situación de la mujer en Marruecos, tanto la laboral cómo la personal, dista mucho de ser justa e igualitaria en relación a la del hombre.

No es sólo una situación de injusticia social la que vive Marruecos, sino que además, dentro de esa injusticia social, existe una injusticia de género. Muchas son las mujeres que han luchado por la causa feminista. Aun así, el mercado laboral sigue plagado de prejuicios, el 70% de los trabajadores del sector de la confección son mujeres.

Estos trabajos precarios destinados a ser ocupados por mujeres, no suponen una emancipación de la mujer en la sociedad, sino que profundiza aun más en su situación de debilidad social pues son explotadas durante largas jornadas por un sueldo mísero.

A esto hay que añadirle el miedo a ser despedidas, que se traduce en una baja actividad sindical. Los empleadores instigan el miedo a los trabajadores con expresiones cómo “si os quejáis más los inversores se irán a China, allí la gente trabaja y no se queja tanto”. Aprovechan la amenaza del despido cómo instigador para aplacar resistencias sindicales o personales a las malas condiciones laborales.

Las empresas internacionales

Lógicamente, de cara al consumidor  las grandes empresas realizan auditorías sociales, pero de forma vaga y sin buscar la mejora de las condiciones.

Es mejor ignorar estas situaciones, al fin y al cabo las personas tienen un trabajo y si empezamos a perseguir a las empresas que no cumplen buscarán otro país menos estricto” (Directiva de la seguridad social marroquí en Tánger, 2009)

Ante este panorama es fácil comprender el resultado del estudio:


De hecho una de las trabajadoras encuestadas afirmó que “Cuando aparecen auditores por sorpresa, los supervisores esconden a las trabajadoras menores en la azotea o en cajas de ropa vacías”. Cabe destacar que las trabajadoras menores de 16 años suelen realizar el mismo trabajo que las adultas pero cobrando 0,26€/hora.

Tenemos por lo tanto casos de explotación infantil sumados a los de explotación laboral.

Marcas culpables

INDITEX

Sin duda me dejaré muchas marcas, debido a que hay poca transparencia en sus métodos de producción. Pero sin duda la primera, la más perjudicial es INDITEX propietaria de marcas cómo Zara, Bershka, Pull & Bear, Massimo Dutti, Stradivarius, Oysho, Uterqüe, Tempe y Zara Homa.

Cómo se puede comprobar en las tablas, no cumple ni de lejos la legislación vigente en Marruecos ni en durada de la jornada laboral ni en salario mínimo. Por su puesto ni se han planteado aplicar a las trabajadoras las condiciones laborales de España, que es de donde procede la empresa INDITEX y donde tiene establecido gran parte de su mercado.



MANGO

Como podéis observar sólo un 3% de las empleadas encuestadas trabaja por debajo del límite de horas establecido por ley.





MAYORAL, EL CORTE INGLÉS Y DOLCE&GABANNA



El estudio revela que entre las encuestadas había trabajadoras de estas tres marcas realizando jornadas superiores al límite legal (más de 44 horas semanales).

Conclusiones

Cómo muy bien apunta el estudio: “La promesa de “desarrollo” a través de la implantación de una industria textil orientada a la exportación es una promesa incumplida en Marruecos”. Las trabajadoras de Marruecos siguen sumidas en la pobreza pese a realizar jornadas laborales extremadamente extensas.

A costa de obtener grandes márgenes de beneficios, se explota a las mujeres privándolas de su dignidad y su libertar, perpetuando así un sistema altamente injusto.

La deslocalización es sin duda el nuevo caballo de Troya que permite establecer y perpetuar la esclavitud en el tercer mundo y es responsabilidad de los gobiernos ponerle fin.

Pero, delante de unos gobiernos que se muestran inoperantes ante tal problema, los ciudadanos deben exigirles que actúen y deben boicotear a las empresas que participan en estas malas prácticas.

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