jueves, 29 de diciembre de 2011

La respuesta de los gobiernos al cambio climático (IV): Después de Río. La siguiente estación: Kioto

Sin duda hay un antes y un después de la cumbre de Río. Tuvo una transcendencia mediática masiva y sentaron las bases para llegar a un acuerdo internacional. A día de hoy la ilusión que despertó Río se ha desvanecido y la gran pregunta es ¿Por qué? Para llegar a esa respuesta, aun nos quedan algunos sucesos importantes a analizar.

Segunda mitad de los 90’: La historia después de Río

En 1994 entraron en vigor las resoluciones acordadas en la Cumbre de Río, momento que aprovechó la Asociación de Pequeños Países Insulares (AOSIS) para pedir a los países que firmen un acuerdo para reducir las emisiones de CO2 un 20%.

Hay que recordar que son esos pequeños Estados-Isla los más vulnerables al cambio climático debido a que un aumento del nivel del mar los sepultaría bajo las aguas.

En el artículo anterior explicamos en qué consistía la Conferencia de las Partes (COP), pues bien, en 1995 se celebró la Primera Conferencia de las Partes (COP1), conocida también cómo Cumbre de Berlín.

Podéis encontrar el informe de la conferencia en éste enlace. En la conferencia se pone de manifiesto que la mayoría de países no han adoptado las medidas adecuadas para alcanzar los objetivos medioambientales de la Conferencia de Río.

La importancia de la COP1 radica en que se redactó el Mandato de Berlín, que exigía a las partes que iniciaran negociaciones para reducir las emisiones mediante objetivos cuantificados y en plazos concretos.

La Conferencia de las Partes se reúne cada año, la segunda cita fue en 1996 en la ciudad de Ginebra (COP2), en esta cita se empezó a hablar de establecer un mercado de emisiones. Pero sin duda la más relevante fue la de 1997 en la ciudad de Kioto.

1997 III Conferencia de las partes (COP3): La Cumbre de Kioto

Antes de la Cumbre, hubo algunos movimientos políticos que dejaron entrever que se llegaría a Kioto con una gran voluntad institucional de llegar a acuerdos vinculantes de reducción de emisiones.

A finales de 1995 se publicó el Segundo Informe de Evaluación del IPCC (el primero se publicó en 1990, dos años antes de Río), que proporcionaba material para las negociaciones.

En 1996 los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea acordaron el objetivo de reducción de emisiones de un 15% para el año 2010. Estados Unidos no parecía tan ambicioso, porque a inicios de 1997 anunció su voluntad de estabilizar sus niveles de emisión en 2010 al niveles de 1990 y una reducción del 5% en 2015. La tercera fuerza mundial de la época, Japón, tampoco parecía tan ambicioso cómo la UE, anunció una voluntad re reducción del 5% para 2010, pero sin voluntad de que el acuerdo sea legalmente vinculante.

Finalmente en diciembre de 1997 se celebró la Cumbre de Kioto, cuyo objetivo principal era establecer un protocolo vinculante de reducción de emisiones. Fue sin duda un momento histórico en la lucha contra el cambio climático, por primera vez se aprueban objeticos cuantitativos de reducción de emisiones jurídicamente vinculantes.

El Protocolo de Kioto

No fue un camino fácil, el protocolo de Kioto establece la necesidad de reducir las emisiones al menos un 5% en el período que va del 2008 al 2012, respecto a las emisiones de 1990.

Pero el nivel de reducción no es igual para todos, se aplica el principio de responsabilidad compartida pero diferenciada. Por lo tanto no todos los países deben reducir un 5%, unos deben reducir más, otros menos y muchos otros nada.

Pero hubo un problema legal. Para la entrada en vigor del Protocolo era necesaria la ratificación de como mínimo 55 partes de la convención que sumaran el 55% de las emisiones mundiales, lo que imposibilitó que no entrara en vigor hasta 2005 cuando fue ratificado por Rusia.

Es destacable que Estados Unidos, que aun hoy en día no ha ratificado el protocolo, representa una cuarta parte de las emisiones de todo el mundo y el mayor emisor per cápita. Su ausencia en la ratificación de Kioto es por lo tanto un suceso importantísimo en la lucha ecologista mundial.

Se dividieron los países en dos tipos, el Anexo B recoge los países industrializados que deben comprometerse a reducir sus emisiones. Los países que no se incluyen en esta lista, quedan exentos de reducir sus emisiones, la cual cosa hoy en día supone un problema pues países como China, India o Brasil que entonces quedaron en fuera del anexo, hoy en día representan un gran volumen de emisiones.

Es un problema estructural del protocolo, a parte de que los países no cumplan los objetivos acordados, los países que entonces quedaron al margen aumentan sus emisiones más que la reducción de los países del Anexo B.

La reducción de emisiones quedó acordada en los siguientes valores:

  • Estados Unidos: 7%
  • Japón. Canadá. Polonia y Hungría: 6%
  • Unión Europea (15 países): 8%
  • Rusia, Nueva Zelanda y Ucrania: 0% (estabilizar sus emisiones respecto 1990)

Hay países que tienen margen para aumentar sus emisiones (Noruega: +1%, Australia: +8%, Islandia:+10%), pues se considera que tienen un nivel de emisiones relativamente bajo.

El 8% de reducción de la Unión Europea se reparte entre sus 15 países miembros de la época. Así a España se le ofrece la posibilidad de aumentar sus emisiones hasta un 15%, mientras que países cómo Alemania y Dinamarca deben reducir sus emisiones un 21%.

Aunque el objetivo de España parecía sencillo, a día de hoy a aumentado sus emisiones aproximadamente en un 40%, debido a que el crecimiento económico que ha experimentado no ha ido ligado de un control en la intensidad de emisiones.

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