sábado, 17 de diciembre de 2011

La respuesta de los gobiernos al cambio climático (III): Inicios de los 90 y la Cumbre de Río

La década de los 90’, nos dejó para la historia grandes encuentros internacionales que parecían que acabarían desencadenando en una lucha contra el cambio climático eficaz e institucionalmente aceptada por todos los estados.

El paso del tiempo convertirá esa esperanza en una mera utopía debido en gran parte a la inoperancia de los gobiernos.

Pero la década no empezaba nada mal. Un poco antes, el 1 de Enero de 1989 entraba en vigor el Protocolo de Montreal, que establecía las substancias responsables de la destrucción de la capa de ozono. Se basa en un acuerdo internacional para reducir las emisiones de CFC’s, fue un acuerdo ejemplar en la lucha contra el cambio climático y parecía que podía representar un primer paso para solucionar el problema, pues representaba un acuerdo de cooperación internacional cómo nunca se había visto antes.

Primera mitad de la década de los 90: Camino de Río

La década empieza remarcando la necesidad de luchar contra el cambio climático. En agosto del 1990, el IPCC publica su Primer Informe de Evaluación. En él se estable la necesidad de reducir las emisiones de CO2 entre un 60% y un 30% para conseguir estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Se insiste en la necesidad de una actuación internacional.

A raíz del informe, las Naciones Unidas decide preparar una Convención Marco sobre el Cambio Climático, con el objetivo de estabilizar los GEI  a un nivel que evite causar interferencias peligrosas sobre el sistema climático y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.

Hay 194 países adheridos a la convención (junto con Andorra y Ciudad del Vaticano que son observadores). El órgano supremo de la convención es La Conferencia de las Partes (COP), que es una asociación de todos los países de la convención.

La COP se reúne todos los años desde 1995 (la última fue la COP17 en Durban hace unos días), bajo el nombre de “Conferencia sobre Cambio Climático”, siendo su primera reunión en Berlín (COP1 o I Conferencia sobre Cambio Climático).

Pero antes de llegar a ésta conferencia, habría que remarcar otros sucesos importantes, cómo la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima en 1990 (Ginebra). El informe del IPCC supuso un impulso sobre la actividad política. En Ginebra se estableció que:

“Existen amenazas de daños serios o irreversibles, y la falta de completa certidumbre científica no debe ser razón para posponer medidas para prevenir tal degradación medioambiental […].El objetivo final debería ser estabilizar las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero a un nivel que prevenga las interferencias antropogénicas con el clima".

Es por lo tanto una gran declaración de intenciones, un primer paso indispensable para establecer una hoja de ruta.

El año 1990 fue muy importante, se aprobó la Resolución 45/212 de la UNU, que establecía el Comité Negociador del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, con el objetivo de llevar a cabo las negociaciones pertinentes antes de la Cumbre de Río. Fruto de estas conversaciones, en 1991 se estableció la voluntad de los países industrializados de reducir en el año 2000 sus emisiones de CO2 a niveles de 1990, aunque debido sobre todo a la presión de la administración de Bush (padre) se estableció que los acuerdos no eran legalmente vinculables.

Con este acuerdo se llegó a 1992, uno de los años marcados para siempre en la historia de la lucha contra el desastre climático. Se celebró la segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio ambiente y el Desarrollo (la primera fue en 1972 en Estocolmo), la conocida cómo Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro).

Fue sin duda un gran acontecimiento. Participaron 172 gobiernos (108 representados por sus jefes de Estado) y unos 400 representantes de diferentes ONG. Más de 17.000 personas asistieron al foro de ONG’s celebrado paralelamente a la cumbre.


Fruto de esta gran cumbre, se redactaron documentos muy importantes cómo:

La Declaración de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo

Se proclamaron una serie de principios que debían guiar las actuaciones internacionales, entre los cuales destacan:

PRINCIPIO 1: Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.

PRINCIPIO 2: De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de aprovechar sus propios recursos según sus propias políticas ambientales y de desarrollo, y la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional.

PRINCIPIO 3: El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras.

PRINCIPIO 4: A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada.

PRINCIPIO 5: Todos los Estados y todas las personas deberán cooperar en la tarea esencial de erradicar la pobreza como requisito indispensable del desarrollo sostenible, a fin de reducir las disparidades en los niveles de vida y responder mejor a las necesidades de la mayoría de los pueblos del mundo.

PRINCIPIO 25: La paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente son interdependientes e inseparables.

Estos cinco principios son sólo una selección de aquellos que considero más relevantes, aun así invito a los lectores interesados a que lean los 27 principios establecidos (podéis encontrarlos en este link).

En la declaración se establecen conceptos cómo la solidaridad mundial, la responsabilidad de los Estados a la hora de causar daños ambientales en otros países o el derecho de cada país a explotar sus propios recursos.

Agenda 21

Es un programa de la ONU para promover el desarrollo sostenible a nivel mundial, nacional y local. Recibe su nombre a que son una serie de “deberes” que los países deben asumir en el siglo XXI.

Se destaca la importancia de las comunidades locales, estableciendo la necesidad de que se lleven a cabo consultas en los distintos municipios para llevar a cabo una Agenda 21 Local.
Se busca fortalecer el papel de las ONG, de las comunidades indígenas y de la mujer en la lucha por el desarrollo sostenible.

Resalta los intereses de la infancia, pues ellos son los más vulnerables y los que tendrán que soportar las consecuencias del cambio climático.

El programa 21 es un documento muy interesante, muy extenso (podéis encontrarlo en el siguiente link) y importantísimo para las políticas de desarrollo sostenible en el mundo.

Otros documentos

De la Cumbre de Río salieron tres documentos más.

El Convenio sobre diversidad biológica: Es el primer acuerdo global para abordar los problemas de la biodiversidad  cómo una preocupación humana común y se establece la necesidad de cooperar internacionalmente (podéis leer el convenio aquí o acceder a la web oficial en el siguiente link).

Principios forestales: Se establece un consenso mundial respecto a la ordenación, la conservación y el desarrollo Sostenibles de los Bosques (podéis leerla en el siguiente link)

Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático: Redactado con el objetivo de evitar los peligros de desestabilizar el sistema climático. Se establecen una serie de compromisos no vinculantes legalmente, en la línea de fomentar el desarrollo sostenible de los países (podéis leer la declaración aquí).

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