sábado, 10 de diciembre de 2011

La respuesta de los gobiernos al cambio climático (II): Los primeros pasos

Es por tanto el inicio un fracaso en sí. Independientemente la de inoperancia de los gobiernos actuales, la dejadez de aquellos que los precedieron han convertido un problema de perspectiva de futuro en una grave crisis internacional que exige una reacción drástica e inmediata… Así acababa la primera parte de esta serie de artículos llamada “La respuesta de los gobiernos al cambio climático”.

Desde 1938 hasta hoy ha llovido mucho, demasiado. Desde que Callendar denunció que la quema de combustibles fósiles eran los responsables del cambio climático, no tan sólo ha llovido demasiado sino que, debido a la indiferencia de los gobiernos, ha cambiado el régimen de lluvias. El paso del tiempo ha ido incrementando paulatinamente los episodios de sequías, inundaciones, plagas, deshielos, hambrunas, guerras… sin que eso perturbase lo más mínimo a la dinámica del sistema.

Pero, para no convertir este artículo en una maraña de datos y fechas, vamos a seguir contando la historia por orden cronológico.

Década de los 70: Los primeros pasos

El primer paso no fue dado hasta 1972, nada más y nada menos que cuarenta y cuatro años después del aviso de Callendar. Fue en la Primera Conferencia sobre el Medio Ambiente Humano (Estocolmo), una fecha importante en la lucha contra el cambio climático.

Importante por muchas razones, por ser la primera, pero también porque allí, en una conferencia de las Naciones Unidas, se puso de manifiesto que el hombre ponía en peligro no tan sólo la existencia de las otras especies, sino la suya propia.

Se aceptó por tanto, que el agotamiento de los recursos naturales, el desequilibrio de los ecosistemas, la contaminación de las aguas y del aire juntamente con el crecimiento continuado de la población planteaban serios problemas y que se debían adoptarse medidas y normativas para hacerles frente.

Se acordaron muchas medidas de carácter ambiental, cómo la conservación de los ecosistemas representativos, de las especies en peligro de extinción, planificación de los asentamientos humanos, establecimiento de una lista de contaminantes peligrosos y creación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cuya misión es promover esfuerzos conjuntos para el cuidado del medio ambiente.

Otra fecha a destacar es el año 1979, siete años después de la Conferencia de Estocolmo se celebró la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima, convocada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en Ginebra.

La conferencia trató básicamente de cómo podía afectar el cambio climático  a la actividad humana. Fue una conferencia muy provechosa, se convocó a todos los gobiernos del mundo a controlar y prever cambios potenciales en el clima.

Se estableció un Programa Mundial sobre el Clima (PMC) bajo responsabilidad conjunta de la OMM, el PNUMA y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU).

Década de los 80: La maquinaria avanza, a paso lento…pero avanza

Las Naciones Unidas establecieron en 1983 la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (WCED) que en 1987 publicó su primer informe conocido titulado “Nuesto futuro común” conocido popularmente cómo “Informe Brundtland”.

En este informe se utilizó por primera vez el término “desarrollo sostenible”, el cuál se definió en los siguientes términos:

“El desarrollo sostenible es aquel
que satisface las necesidades del presente
 sin comprometer las necesidades
de las futuras generaciones”

La famosa definición que muchos habréis oído implicó en su momento un cambio de paradigma en el desarrollo de las políticas socio-económicas. El Informe Brundtland no es nada más que una visión crítica del desarrollo desenfrenado que habían llevado a cabo los países desarrollados desde la primera revolución industrial, y que los países en desarrollo trataban de imitar. Es por lo tanto un referente mundial en la lucha contra el cambio climático.

En el Informe Brudtland se recomendaba también que se convocara una conferencia sobre estos temas, pues los consideraba de vital importancia. De ahí surgirá la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en 1992 (conocida popularmente como La Cumbre de Río o la Cumbre de la Tierra).

Pero antes toca zanjar la década de los 80 y aun queda un dato relevante. En 1988 se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el cual ha elaborado cuatro informes de evaluación del cambio climático (el último en 2003) muy importantes para entender las causas, los efectos y las posibles soluciones del cambio climático.

De hecho, el IPCC fue galardonado en 2007 con el Premio Nobel de la Paz.

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