jueves, 24 de noviembre de 2011

Las elecciones en clave ecologista: EQUO y el ecologismo de mercado

Bueno, después de unos días de inactividad era obligado volver hablando del tema principal en nuestro país. Las elecciones han sido sin duda la gran noticia de este mes, no sólo por su importancia democrática, sino por su trascendencia a nivel económico.

Muchas cosas han cambiado desde las últimas elecciones, la gran crisis económica, el hundimiento constante de la bolsa, la quiebra de países como Grecia o Portugal y sobretodo dos aspectos clave, la aparición a la luz pública del gran poder que tienen los “mercados” y la irrupción de grandes movimientos sociales de protesta.

Pero, ¿Qué ha supuesto a la lucha ecologista estas elecciones? Pues han sido realmente importantes. Primero porque por fin se ha dado el paso, ya hay formalmente un partido ecologista en España. Pero, cómo todo en este país, se consigue con dos pasos adelante y uno atrás.

El partido ecologista EQUO en el seno del ecologismo europeo

EQUO, un proyecto que consiguió agrupar a un gran número de partidos regionales y organizaciones, pero que no fue capaz por un lado de ir conjuntamente con ICV y por el otro no ha sido capaz de sacar un parlamentario propio. Sin duda se han visto muy perjudicados por el adelanto de las elecciones, por la nueva ley electoral y por el sistema de reparto de votos, pero aún así no deja de ser un comienzo un poco desilusionador.

Aun así hay que reconocer el esfuerzo de los que han participado (entre los que me incluyo), pues si que considero que se ha hecho un trabajo muy digno en un tiempo record. Aun así el camino es largo y posiblemente habrá que replantearse muchas cosas.

¿Qué plantea EQUO que lo haga diferente a otras formaciones? Pues básicamente es el hecho de estructurar su política en tres pilares básicos: Economía y sociedad, Democracia y derechos y por último sostenibilidad ambiental. Es por tanto el ecologismo una pieza vertebradora de todas sus políticas.

Tiene varias propuestas interesantes, desde el siempre presente cierre de las nucleares, hasta la creación de una nueva Ley del Cambio climático. Su plan energético se basa en dos aspectos clave:

  • Nucleares 0% en 2020
  • Renovables 100% en 2030

Lógicamente este objetivo necesita de una serie de herramientas legales para cumplirse, cómo impuesto a los combustibles fósiles, fomento de políticas de ahorro, impulso económico a las renovables…Es sin duda un objetivo ambicioso, pero no imposible.

En mi opinión el aspecto más reprochable a EQUO (al menos hasta que se demuestre lo contrario) es que forma parte de la línea de pensamiento del llamado “capitalismo verde” o del “ecologismo de mercado” muy defendido en los países nórdico.

EQUO forma parte del Partido Verde Europeo y cómo tal dio su apoyo a la Guerra de Líbia y también a la recapitalización de Bancos. Aunque sí que es verdad que EQUO plantea aspectos cómo la creación de una Banca pública, en mi opinión les falta ir más allá, que el ecologismo vuelva a desmarcarse del desarrollo capitalista.

Es una cuestión de fondo, defender la creación de mercados de carbono, o de impuestos que graven los productos más contaminantes está muy bien, pero debe irse más allá. Hay que desmarcarse de la estela del Partido Verde Alemán, demasiado vendido a la tercera vía neoliberal de la socialdemocracia.

Es una postura legítima, pero en mi opinión los movimientos políticos verdes europeos han visto comprometido su ideario por la necesidad de “venderse” por un escaño en el parlamento. No poder apostar abiertamente por políticas de decrecimiento por miedo a perder votos es un grave problema sobretodo en países tan industrializados cómo Alemania.

Pero el objetivo no debe ser conseguir votos sino ser consecuente con unos ideales, aunque la sociedad no esté preparada para asumirlos. Se pueden conseguir muchas pequeñas cosas agachando la cabeza y entrando en el sistema, pero a la larga se pierde credibilidad y la lucha ecologista debe ser extremadamente consecuente pues es atacada constantemente por movimientos escépticos.

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