domingo, 6 de noviembre de 2011

La culpabilidad del sistema financiero en las crisis del mundo (III): La cara más dura de la crisis en los países ricos, los desahucios

El tercer nivel es sin duda el que más cruelmente nos ha hecho ver que la crisis era algo mucho más cercano de lo que creíamos hace unos años. Me refiero sobre todo a aquella crisis de la calle, a aquellos casos de desalojos de viviendas o a aquel Bar que cierra por falta de clientela o de crédito.

¿Es esta la cara más cruel de la crisis? No. Mucho más cruel es aquella que viven en otros países (de la que ya hablamos en el primer artículo y en el segundo), pero esta es más cercana.

El calvario de la hipoteca

En Cataluña cada día son desahuciadas 21 familias de sus casas y lo peor es que la cifra no para de aumentar. En 2008 hubo unos 3600 desalojos, en 2009 unos 4900 y el año pasado fueron casi 6000. Pero lo peor está aún por llegar, en Junio de este año ya habían sido desalojadas 3300 familias y todo parece indicar que no se ha tocado fondo.

Antes de analizar el problema, hay que hacer un apunte, los desalojos se refieren únicamente a aquellas familias que tras la orden de ejecución de la hipoteca no se va de su casa sino que resiste en sus casas hasta ser desalojados. Muchas más familias se van de sus casas sin ser desalojadas y estas quedan excluidas de los datos de desalojos.

¿Hemos llegado ya al pico de desalojos? Seguramente no. Hay que tener en cuenta que desde la orden de ejecución de la hipoteca, hasta que un juez ordena el desalojo  puede pasar entre un año y medio o dos. Por lo tanto ahora estamos viviendo los desalojos de hace unos dos años y la crisis todavía no ha tocado fondo. Por lo tanto cabe esperar que las cifras sigan aumentando.

Quizás los desalojos son la cara más cruel de la crisis. Cuando una familia es desalojada, no tan sólo pierde la casa donde ha puesto muchas de sus ilusiones (con todo el dolor que eso conlleva) si no que pierde también su refugio. ¿Qué puede hacer una familia con hijos sin una casa? Muchas de ellas verán cómo además perderán la patria potestad de sus hijos, o se verán abocados a albergues o comedores sociales.

Y bien, ¿Qué ha fallado? Pues lo más triste de todo es que la responsabilidad es compartida sobre todo entre la entidad bancaria y el Estado. La culpa de la entidad bancaria es la más cruel, primero porque son en gran parte responsables del sobreendeudamiento de la población. Son culpables de engatusar a gran parte de la población ofreciéndoles créditos engañosos, tasando excesivamente el precio de las viviendas y concediendo créditos excesivos a familias incapaces de asumirlos.

Habrá gente que opine que eso es también culpa de los consumidores, ¿Pero acaso son los consumidores expertos en créditos? ¿No es responsabilidad del que ofrece el crédito no engatusar al cliente? y por último, ¿La responsabilidad del consumidor no queda saldada tirando por la borda los años de hipoteca pagados antes del desahucio y devolviendo la vivienda?

La culpabilidad del Estado es muy parecida, fomentando el sobreendeudamiento y fomentando la compra por encima del alquiler. Las Naciones Unidas advirtió en su momento que el gasto en vivienda no debía suponer más de un 30% de la renta disponible familiar, cuando para los jóvenes en 2005 suponía un 76% en Madrid.

La culpabilidad del Estado se basa sobre todo en su cobardía. Cobardía por no ponerle freno al sistema financiero que estaba endeudando a su población y cobardía a la hora de no aprobar la dación en pago y el alquiler social. Pues, ¿no sería más justo que aquéllos que han sido desahuciados de sus casas no se vieran en la calle y con una deuda de por vida? ¿No sería más justo que la dación de la vivienda estuviera acompañada de un contrato de alquiler social que permitiese a las familias tener una vivienda donde refugiarse?

La falta de un alquiler social universal que garantice el acceso a una vivienda digna es una de las caras más crueles del sometimiento de los partidos al sistema financiero. Pero no sólo eso, tanto PP como PSOE han desestimado una ILP para aplicar la dación en pago.

Se prevé que será una batalla dura de los diferentes actores sociales, tanto del Movimiento 15-M cómo de otras iniciativas populares cómo “Afectados por la Hipoteca” o “500x20”. El problema es que el tiempo pasa y cada día son 21 familias más. 

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