domingo, 23 de octubre de 2011

La culpabilidad del sistema financiero en las crisis del mundo (I): El papel del Banco Mundial y el FMI en la pérdida de soberanía alimentaria

Desde que empezó la crisis, muchos han  sido los que han señalado al sector financiero cómo el gran responsable. Pero hay que tener en cuenta que, aunque los habitantes de los países ricos tendamos a sentirnos el ombligo del mundo, nuestra crisis es insignificante en comparación a la de los países más desfavorecidos.

 Pero, ¿es el sector financiero el responsable de esta otra crisis? ¿Son los bancos a los que estamos dando dinero público los responsables de las crisis alimentarias, económicas y ambientales del mundo?

En mi opinión, rotundamente sí. El sistema financiero ha sido sin duda un canalizador de la codicia humana hasta tal punto que parece que sea la codicia el único valor que impera en el sistema.

En mi opinión, el sistema ha fallado a tres niveles. En el artículo de hoy nos centraremos en el primero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

El FMI y el BM, han sido los grandes responsables de la pérdida de soberanía alimentaria de muchos países. La lógica impuesta por estas entidades es que los países más desfavorecidos deben fomentar la exportación de alimentos antes que cultivar sus propios alimentos, pues así entrarán en la dinámica del mercado mundial.

Por lo tanto, aquellos países endeudados con el FMI (esto nos tendría que hacer reflexionar sobre la actual situación de las deudas en Europa) cedieron su soberanía alimentaria a multinacionales de países ricos. Por lo tanto, la agricultura tradicional que imperaba en los países más desfavorecidos fue desplazada, y en muchos casos perseguida, por grandes multinacionales que han mecanizado los sistemas agrícolas, promoviendo prácticas ambientalmente perjudiciales cómo el monocultivo, el uso de pesticidas, el cultivo de transgénicos… Cultivando unos alimentos que no van destinados a la población sino que serán comercializados en los países desarrollados, aportando los beneficios en los países que los comercializan.

Pero lo que es más grave, es que las multinacionales explotan a los trabajadores siguiendo las normativas de sus países de origen y no de las empresas que los contratan. Por lo tanto, hay infinidad de multinacionales en el mundo que obtienen grandes beneficios a costa de la explotación infantil o de contratos esclavistas.

Pero hay que destacar que, por ejemplo, África era autosuficiente en alimentos hasta la década de los 60’s. Entonces, ¿Qué ha pasado para que ahora haya esta hambruna en el continente? ¿Cómo un continente entero pasa no tan sólo de ser autosuficiente, sino exportador de alimentos a padecer una hambruna masiva en tan poco tiempo?

El Banco Mundial y el FMI otorgaron créditos a muy bajo interés a países en desarrollo, fomentando que estos se endeudaran, empezando así lo que se conoce cómo “la dictadura de la deuda”. Al subir los tipos de interés, muchos países se vieron imposibilitados a devolver la deuda siendo obligados por los países acreedores a acometer reformas estructurales (al igual que hoy en día pasa con Grecia, Portugal, España…).

Estas reformas se basaron mayoritariamente en reducir los subsidios de los países a los pequeños agricultores, en privatizaciones masivas, en eliminar los aranceles y el control de los precios, en vender las reservas de grano destinadas a combatir períodos de hambruna… Con lo cual, se cede la capacidad de alimentar a su población a la suerte de los mercados.

Pero, la deuda sigue aumentando, perpetuando el dominio de los países acreedores. Los países africanos siguen sin poder invertir en sanidad, educación…pues África paga 4 veces más en pagos de intereses de la deuda, que lo que puede destinar en sanidad. No es de extrañar por lo tanto, que siga muriendo gente de malaria o que siga siendo un foco mundial de SIDA.

Por lo tanto, el dominio del neoliberalismo es perfecto. Siguen cobrando grandes cantidades de intereses, pero la deuda sigue aumentando lo que perpetúa la situación. Mientras esto dure, las multinacionales de los países ricos seguirán teniendo vía libre para producir de forma barata en estos países, perpetuando a la vez un sistema esclavista de producción.

En resumen, los Planes de ajuste estructural impuestos por el BM y el FMI son responsables de la gran crisis alimentaria y humana que hay en el mundo. Indirectamente también lo son de la crisis ambiental, pues muchas de las empresas de explotación de recursos naturales operan en países del tercer mundo sin respetar los tratados internacionales amparados en la debilidad de los países pobres donde trabajan.

Es importante recordar que los países desarrollados tienen no tan sólo una deuda moral sobre los países más desfavorecidos sino que además tienen una inmensa deuda ecológica, que de momento parece que nadie está dispuesto a sufragar.

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