viernes, 30 de septiembre de 2011

Opinión sobre AcampadaBCN (4): Protocolo de Kyoto

El de hoy, es el cuarto artículo de opinión sobre las propuestas formuladas por la comisión de medio ambiente de la Acampada de Barcelona. Exige el compromiso real de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, principales responsables del cambio climático.

4) Exigimos un compromiso real, efectivo y comprobable de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, más allá del Protocolo de Kyoto y el veto al mercado de emisiones.

La gran mayoría de vosotros ya habréis oído hablar del protocolo de Kyoto sobre el cambio climático el cual es un acuerdo internacional aprobado y ratificado por el gobierno Español y la Unión Europea.

El protocolo de Kyoto es un acuerdo en el cual se firmó un compromiso de disminuir las emisiones en al menos un 5%, repartido de forma diferente entre países. En el caso de la Unión Europea, se comprometieron a disminuir las emisiones un 8%. Al estar repartido de forma diferente entre países, hay países que pueden aumentar sus emisiones respecto las del 1990, cómo en el caso de España, que las puede aumentar cómo máximo en un 15%.

Por lo tanto España no debía disminuir sus emisiones, debido a que relativamente emitía poco y por lo tanto tenía “derecho” a aumentar sus emisiones. Pero el crecimiento económico de España fue muy grande y se ha sobrepasado ese 15% de límite.

De hecho, España es el país de Europa que incumple más el protocolo de Kyoto de toda la Unión Europea, la cual sólo ha reducido un 1,5% del 8% acordado. España ha aumentado en un 53% sus emisiones desde 1990, sobrepasando mucho el límite del 15% acordado.

Muchas han sido las voces de protesta que han surgido debido a la falta de cumplimiento de Kyoto, pero a día de hoy sigue anteponiéndose la ambición de crecimiento económico a la sostenibilidad.

Por todo lo expuesto, considero que debe exigirse que el gobierno plantee una hoja de ruta para reducir progresivamente las emisiones al menos hasta el punto acordado.
El veto al mercado de emisiones es más cuestionable en mi opinión. Algunas entidades ecologistas cómo Greenpeace se han posicionado en contra sobre todo debido a que el mercado de emisiones está condicionado por una serie de estrategias que permiten que el precio de las emisiones sea mucho menor de lo que debería serlo.

En principio, el mercado de emisiones grava las emisiones de grandes empresas, permitiendo que estas elijan entre reducir sus emisiones o comprar bonos de emisión a otras.

Éste proceso en principio haría que las empresas disminuyan sus emisiones hasta el punto en que les es más caro seguir reduciéndolas que comprar bonos, pero al mercado de emisiones se han vinculado una serie de instrumentos que han hecho disminuir mucho el precio de los bonos.

Algunos de estos instrumentos son los mecanismos de desarrollo limpio o de de desarrollo conjunto, que se basan en que las empresas inviertan en otros países para disminuir sus emisiones. Esto explica que muchas empresas españolas inviertan en procesos de reforestación en América Latina, o en la China entre otros.

El problema es que las empresas lo único que buscan es el ahorro económico y por lo tanto se dedican a invertir en proyectos que disminuyan un gran volumen de emisiones a muy bajo coste, sin perseguir aumentar su propia eficiencia (que es el verdadero problema) e indiferentemente de lo adecuados que sean estos proyectos para la comunidad que los recibe.

Los proyectos socialmente muy enriquecedores pero que disminuyen poco volumen de emisiones son obviados por estas empresas, las cuales además invierten en los países emergentes (Brasil, China…) y no en los países que más lo necesitan, en busca de establecer vínculos provechosos.

Aun así, opino que se ha demostrado la eficiencia de estos instrumentos fiscales y por lo tanto no creo que sea necesario vetar el mercado de carbono, pero hay que desvincularlo de toda la serie de instrumentos que permiten abaratar el precio de las emisiones.

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