sábado, 24 de septiembre de 2011

Opinión: Fin de la tauromaquia en Cataluña. El nacionalismo ha tapado el gran debate animalista de fondo


Este domingo se pondrá punto y final a la que está llamada a ser la última corrida de toros en Cataluña. La prohibición no está exenta de polémica, pues a la reivindicación animalista se le ha unido un ferviente debate nacionalista por ambas partes.



Toda esta historia empezó hace muchos años, aunque las protestas animalistas vienen de mucho antes. Aun así, hasta el 29 de Octubre del 2008, la Plataforma Prou no inició la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para abolir la tauromaquia. Así empezó un largo trabajo. En total 180.169 firmas recogidas en sólo 120 días, más del triple de las 50.000 necesarias fueron entregadas al Parlament de Catalunya.

La pelota entonces estaba en manos de los parlamentarios y fue aquí dónde (según mi opinión) se empezó a ensuciar el mensaje animalista en pos de un debate meramente de identidad nacionalista. No es de extrañar, que sólo dos meses después de la prohibición de las corridas de toros, se “blindaran” los correbous, lo cual es una clara muestra de que en el fondo el debate animalista ha perdido la batalla.

¿Por qué opino que ha perdido la batalla? Porque considero que las diferentes asociaciones animalistas no han conseguido convencer a la sociedad política Catalana y Española del sentimiento de respeto a los animales que ha llevado al parlamento la propuesta de abolición. Ha fracasado, no solamente por el hecho de verse forzado a renunciar a la abolición de los correbous sino por no haber sido capaces de romper el debate nacionalista y hacer que llegue a la sociedad un debate animalista puro, que haga replantear no tan sólo las corridas, sino todas y cada unas de las relaciones entre seres humanos y la resta de animales.

Mi opinión se ve reflejada en el título de un artículo publicado hoy en El Periódico llamado “Jugada animalista, gol nacionalista” de Óscar Toral. El titular refleja un sentimiento claro, el animalismo ha sido utilizado en pos del nacionalismo catalán. Aunque también hay que ser franco y preguntarse ¿Quién ha sacado más partido? Todos somos conscientes de que el sistema político tiene fallos, pero han sido estos fallos los que permitieron que los diputados del Parlament de Catalunya aprobaran, aun no siendo animalistas, una propuesta promulgada por la sociedad animalista Catalana.

Aun así, considero que el fin no justifica los medios. Es bastante vergonzoso que solamente los diputados de ICV-EUiA y 2 del PSC expresaran coherentemente su defensa de los derechos de los animales, tanto el día que se votó la prohibición de los toros cómo el día que votó para blindar los correbous.

Muchos se escudan en el argumento de que en los correbous el animal no es “asesinado” al final del espectáculo, pero en el fondo no es la muerte del animal lo que debe centrar el debate, sino el hecho de que no podemos torturar a los animales para entretener al populacho, pues eso refleja una crueldad que no puede ser socialmente sana. Hay que sanear las relaciones entre humanos y entre los humanos y la resta de animales. No hay que apoyar fiestas cómo los bous embolats,  por ejemplo, pues se basan en un entretenimiento enfermizo.

No quiero decir que se deben prohibir todos los espectáculos con animales, eso en todo caso es un debate a parte, simplemente creo que todos las actividades que se hacen con animales (espectáculos, ganadería, experimentos con animales…) deben ser desarrolladas con un estricto código ético que evite sufrimientos superfluos.
Es este un caso muy parecido al del último artículo de este blog, llamado “Zoos, la vida en cautiverio”, donde se denuncian practicas inmorales con animales en pos del entretenimiento del pueblo.

Considero que se ha perdido una oportunidad única de plantear un debate, no tan sólo a nivel Catalán, sino también a nivel Español e incluso en otros países cómo Méjico, Francia (que posteriormente incluyó la tauromaquia en su patrimonio cultural, para así blindarla de posibles iniciativas para prohibirlas) y en general plantear un problema global a nivel internacional de respeto a los animales. Aunque este fin de semana será un gran día para los detractores de la tauromaquia, desde los movimientos animalistas deben plantearse también desmarcarse de cualquier ideología política, pues eso siempre provocará que la defensa de los animales sea relegada en un segundo plano y utilizada para otros fines.

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