miércoles, 20 de abril de 2011

La industria agroalimentaria (III): Zonas libres de transgénicos

España es el mayor productor de alimentos transgénicos de la Unión Europea. Fueron introducidos en la década de los noventa y su producción se basa sobre todo en cultivos insecticidas, que llevan un gen que los hace resistentes a los insectos. Se cultiva mayoritariamente maíz Bt 176, el cual ya ha sido prohibido en Estados Unidos debido a que conlleva varios problemas para los agricultores y se sospecha que también para la salud de las personas.

Se demostró que los cultivos Bt 176 contribuían a aumentar la resistencia de los insectos a los insecticidas ecológicos, la cual cosa perjudica muy seriamente a las cosechas cercanas que no cultivan transgénicos. Por otra parte, se sospecha que la ingesta de alimentos con Bt 176 aumentaba la resistencia de las personas a los antibióticos. Éste hecho puede suponer un grave problema para la población expuesta. Por lo tanto, es de esperar que si han sido prohibidos en Estados Unidos, tarde o temprano lo sean también en la UE, pero de momento nadie mueve ficha y por lo tanto habrá que esperar.

Pero aunque la política a nivel Europeo y Español va muy lenta, ya han surgido numerosas iniciativas para regular o incluso prohibir el uso de transgénicos. De hecho, en España, se han declarado diferentes zonas libres de transgénicos. Cabe destacar, que hay Comunidades Autónomas que han prohibido ya su cultivo, cómo es el caso de Asturias, País Vasco, Islas Baleares y Galícia. No son una excepción, a nivel Europeo hay muchas zonas declaradas libres de transgénicos, debido al debate social y ambiental que conllevan. De hecho, hay países enteros, cómo Francia, Alemania, Italia, Suiza, Hungría, Polonia, Grecia o Austria, que han prohibido el uso de transgénicos en sus fronteras. Hay una tendencia clara a que los diferentes gobiernos se muestren cada vez más escépticos en el uso de organismos modificados genéticamente, ya que a medida que se van descubriendo los posibles efectos ecológicos y sanitarios, se pone más en duda que sean una solución alimentaria fiable para el futuro.
En el caso de Cataluña, cómo se puede observar en el mapa,  existen diferentes zonas declaradas libres de transgénicos. Hay comarcas enteras como el Alt Camp, l'Alt Penedès o Baix Penedès que han rechazado totalmente su uso. Por otro lado, hay varios municipios declarados libres de transgénicos*.

La normativa actual indica que  todos los productos modificados genéticamente o elaborados a partir de un transgénico (incluso cuando se trate de un mínimo ingrediente) deberán indicarlo en el envase. Pero no establece ningún distintivo obligatorio. Por lo tanto las empresas pueden indicarlo en la letra pequeña, dónde indican la relación de ingredientes utilizados. Éste provoca que la gran mayoría de los consumidores no estén informado sobre su consumo de alimentos transgénicos, lo que ha provocado protestas en los grupos contrarios a su comercialización.


Para combatir ésta desinformación, Greenpeace publica periódicamente la Guía roja y verde de alimentos transgénicos (disponible en pdf)

*Rubí, Sitges, Les Franqueses del Vallès, Vila Franca del Penedes, Mataró, Molins de Rei, Corbera de Llobregat, Arenys de Munt, Olesa de Bonesvalls, La Garriga, Sant Boi de Lobregat, Sant Cebrià de Vallalta, Sabadell, El Masnou, Berga, Fonollosa, Santpedor, Calders,Santa Eulalia de Riuprimer, Sant Joan de Vilatorrada, Callús, Sant Salvador de Guardiola (Barcelona), Celrà, Olot, Ripoll, Santa Pau, Begur (Gerona), Valls, Ulldecona, Ruidecanyes, La Bisbal del Penedès, Sant Carles de la Rápita, Masdenverge, Santa Bárbara, Tortosa, Aldover, Rasquera, Horta de Sant Joan, Arnes, Flix, Aiguamúrcia, Ruidoms (Tarragona), Preixens, Castellserà, Vilanova de Segrià, Balaguer, Ager, Camarasa, Torà (Lérida)


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