domingo, 3 de abril de 2011

La industria agroalimentaria (I): Con la comida si se juega


Hace tiempo, la división estaba muy clara. El sector primario, era el encargado de extraer los recursos naturales transformándolos en productos primarios no elaborados. El secundario transformaba estos productos mediante sistemas productivos. Por último el sector terciario era el encargado de de hacer llegar estos productos a la sociedad.


Pues bien, éste esquema cada vez está más desdibujado. Sobre todo en los países donde la producción de alimentos se ha industrializado hasta tal punto que antes de producir los alimentos, éstos ya son productos procesados. Un ejemplo muy claro es el de los alimentos transgénicos, que antes de ser plantados, ya son productos en sí.

El hecho de considerar a los alimentos simples productos, tiene consecuencias muy graves para la población mundial. Y no sólo para las personas, sino también para el medio ambiente. Éste primer artículo, es una introducción a los problemas derivados de la "nueva" industria alimentaria.





El vídeo de este artículo corresponde al documental Food Inc estrenado en 2009. Intenta reflejar  el extremo al que se ha llegado en la producción de alimentos en Estados Unidos. Algunos pensaran que es muy realista y otros que peca de sensacionalista. Pero la cuestión no es ésa, ya que lo relevante en estos documentales no es la forma de exponer los hechos sino los hechos en si.



De todas las consecuencias que provoca la petroindústria alimentaria, probablemente, la menos relevante a nivel medioambiental son las consecuencias sobre la población humana. Aun así, queremos dedicarle la primera parte de esta serie de artículos.

¿Qué parte de culpa tienen las productoras en el incremento de la obesidad? ¿Cuál es el coste social? ¿Deben asumir los costes sociales? ¿Está la sociedad desinformada? y probablemente la pregunta que está en la base de todas éstas ¿Es justo permitir la especulación económica con los alimentos?

La especulación económica es la clave. Hasta hace poco, el mercado se basaba en un vendedor y un comprador. Por lo tanto, el precio se establecía de acuerdo con ambos. Pero actualmente el mercado es especulativo. Hay gente que compra alimentos para venderlos más caros, no para consumirlos. Ésta practica, provoca grandes incrementos en el precio de muchos productos, pero probablemente el más relevante es el que se produce en el mercado de los alimentos. Por lo tanto, aunque en 2010 haya habido una de las mejores cosechas en los últimos años, el precio de los alimentos ha subido un 35% aproximadamente.


Ésta subida ha tenido un efecto directo muy importante. Unos 40 millones de personas han sido empujadas a la pobreza debido a la subida en el precio de la comida (según un informe del banco mundial). La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación) ha estimado que en Enero de este año se ha alcanzado el máximo mundial en el precio de los alimentos.

Tendemos a pensar que estas prácticas son típicas de sistemas mucho más capitalistas que el nuestro. Pero no es así. De hecho, no hace mucho que CatalunyaCaixa ha sacado al mercado un depósito llamado "100% Natural, la forma más fácil de invertir" que se basa en la especulación en el precio de los alimentos. Es sólo un caso, no es cuestión de centrar las críticas en ésta entidad, pero marca una clara tendencia en la mercantilización de productos básicos. De hecho, en el propio anuncio, te animan a aprovechar la tendencia alcista de materias primas (azúcar, maíz y café), cómo si fuese un activo más.

Cabe destacar, que éstas prácticas fomentan lo que ya se empieza a conocer cómo burbuja alimentaria, que va camino de acabar cómo todas las burbujas, estallando. La ética de estas prácticas, que se basan en retener alimentos para que suba su precio, es muy cuestionable y hay que exigir su inmediata regulación por parte de los diferentes países.

Debido a la debilidad de otros activos (cómo la vivienda u otras actividades que cotizan en bolsa) muchos inversores se decantan por invertir en materias primas (petróleo, oro, alimentos...) rompiendo así las tendencias naturales del mercado

Mientras se benefician unos pocos, otros muchos se empobrecen. Es la base del sistema especulativo. Por eso mientras unas empresas se lucran, millones de personas pasan hambre. Y ya no es sólo eso, sino que en los propios países ricos, el enriquecimiento de estas industrias provoca problemas de salud en la población.

No hace falta insistir mucho en que la industrialización de la comida está empezando a ser un problema muy grave. De hecho, en 2003 la OMS afirmó que el 59% de las enfermedades que causan muerte, estaban relacionadas con una mala alimentación. Sin duda, las empresas de alimentación, que disminuyen el precio de sus productos a costa de la calidad, no asumen los costes derivados de su actividad, cómo por ejemplo el incremento de el coste de la sanidad pública. Pero claro ¿hasta qué punto son culpables?, al fin y al cabo nadie nos obliga a consumir (¿o si?) y no incumplen ninguna normativa; de hecho ese es el problema. Si actividades tan nocivas cómo estas no incumplen ninguna ley, es que algo no funciona.

Quizás, cómo afirma Jean Ziegler (asesor del consejo de la ONU para los derechos humanos):
Es un despropósito que el precio de los alimentos sea fijado por la Bolsa. Deben ser retirados de la especulación [...] los alimentos han de ser declarados bien público y su precio fijado por negociaciones entre países productores y países consumidores. El sistema para poder hacerlo lo elaboró la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTD), pero las grandes corporaciones multinacionales han logrado descartarlo. 
Cómo afirmó en una entrevista, el problema del hambre no es dar más, sino robar menos. Si consideramos la comida cómo un bien necesario, no se entiende que unas empresas se la puedan adjudicar para especular. Por lo tanto, una solución podría ser considerar los alimentos un bien público. 

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