miércoles, 2 de marzo de 2011

Revoluciones, Petróleo y límites de velocidad


Últimamente, no hay día que no recibamos noticias sobre la situación en los países árabes. Probablemente han pasado muchas más cosas de las que hemos oído, porque en total ha habido revoluciones importantes en 20 países. Algo ha cambiado en estos países, ya que diferencia de las anteriores revoluciones, éstas son democráticas y no vienen dadas por un golpe de Estado. Por lo tanto es de esperar que el resultado sea la instauración de sistemas democráticos, pero ¿será la democracia la solución de sus problemas sociales? Y lo que más preocupa a los líderes Europeos y de Estados Unidos ¿cómo afectaran estas revoluciones a los países occidentales?


El primer punto es difícil de argumentar, por un lado hay que tener en cuenta que algunos de los países son realmente complejos, con clanes y tribus muy dominantes y muy arraigados históricamente en la sociedad. Por otro lado hay que tener en cuenta los factores religiosos (muy importantes en estos países), que aunque no han sido el detonante de las revoluciones, son inseparables de la sociedad en esos países. Por último hay varios factores que pueden tener una influencia destacable sobre el proceso de la transición, cómo la influencia de Al Qaeda, la estructura social de los países, los indices de desempleo y la pobreza entre otros factores.

A mi entender, la democracia no es la solución de los problemas, ya que hoy en día vivimos en una autentica dictadura económica. Pero las dictaduras políticas agravan los problemas sociales. Por lo tanto, a falta de mejores opciones, la democracia es la mejor. Pero, probablemente no habrá mejoras de las condiciones de vida en esos países a corto o medio plazo. Por último, hay que decir que el hecho de convocar unas elecciones, no es garantía de democracia. Muchas veces las elecciones sirven sólo para camuflar sistemas pseudodictatoriales (un buen ejemplo es Venezuela).

Pero, habrá que ver qué pasa si de verdad se establece una democracia clara y estable. Ya que esto podría cambiar la relación de estos países con occidente (sobre todo si se instauran partidos marcadamente islamistas).

La segunda cuestión es la que más notaremos los ciudadanos. El precio del petróleo se dispara y eso lo notaremos no sólo al poner gasolina. Hay que tener en cuenta que el precio de la gasolina se transmite en el precio de todos los productos que de forma directa o indirecta consumen gasolina, lo cual engloba la gran mayoría de los productos que compramos. Mirando el gráfico de la evolución del precio del barril Brent, en los últimos tres meses (aproximadamente desde antes de las primeras revoluciones hasta la actualidad), el precio a pasado de unos 75$ a llegar a los 116$. Esta variación no se transmite de forma directa al precio de la gasolina pero a la larga si y por lo tanto es un problema grave ya que se suma a la actual crisis económica.

Situación de España

En España la situación es muy preocupante. Ya comentamos en el artículo de la energía nuclear, el modelo económico basado en combustibles fósiles tiene el problema de que causa una enorme dependencia de unos países respecto a otros. En el caso de España la situación es muy marcada, el 77% de la energía que producimos se basa en productos energéticos importados. Por lo tanto no hay alternativa. Hay que comprar a cualquier precio, al menos a corto y medio plazo. Además, la situación económica es muy endeble y cualquier factor negativo tiene grandes consecuencias.

Un factor a destacar, es que Libia, Egipto y Túnez, son tres de los principales estados de los cuales importamos crudo y son además los países donde las revoluciones han sido más importantes. Los gobiernos de Egipto y Túnez ya han caído y Libia va camino de la guerra civil. Por lo tanto todo parece indicar que el precio del petróleo irá a la alza (aunque algunos países están subiendo la producción para intentar que el precio no suba tanto).

En resumen, una parte importante de los países árabes están en situaciones de tensión interna y este hecho se transmite de forma inmediata en el precio del petróleo.
Además, España es un país muy vulnerable a las subidas del precio del petróleo y del gas natural, ya que es muy dependiente energéticamente y además está en una situación económica muy complicada.

Por lo tanto, la única solución a corto plazo es intentar disminuir el consumo de petróleo para que no suba mucho la inflación. Estos días se habla mucho de la polémica medida de los 110 km/h en autopistas, cuyo objetivo es precisamente reducir el consumo de crudo para intentar minimizar los costes.

Limitación de la velocidad a 110 km/h

Se estima, que la subida del precio del petróleo, le costará a la economía Española 4.400 millones de euros, que se suman a los 6.000 millones de euros que costó la subida de 18$ en el año pasado. Por lo tanto algo hay que hacer.

Se estima (según el gobierno) que el ahorro por el cambio de velocidad será de unos 1.400 millones de euros. Algo se ahorra, pero no puede ser la única medida a tomar.

El problema principal de esta medida es que se anuncie como la gran solución y se acabe creando una cortina de humo que nos impida ver claramente la magnitud del problema. Intentaremos explicar un poco en que consiste esta normativa.

¿En qué consiste la Ley?

Básicamente se basa en las siguientes medidas:
  • Reducir temporalmente el limite de velocidad a 110 km/h en autopistas.
  • Subir el porcentaje de biocombustibles en los combustibles (del 5,8 al 7%).
  • Rebajar el precio de los billetes de cercanías y media distancia un 5%.
Las consecuencias de estas medidas se estiman que serán las siguientes:
  • Disminución del consumo de carburantes (15% aprox.).
  • Aumento del uso del transporte público.
  • Disminución de la mortalidad en carreteras.
  • Disminución de la contaminación.
Al disminuir la velocidad de circulación se tiende a consumir menos, pero esta relación depende de muchos factores (revoluciones a las cuales se circula, ajustes del motor, fluidez del tráfico...). Pero parece claro que bajará en consumo de carburantes y por lo tanto las emisiones. Esto es una buena noticia, pero si tan buena es, ¿porqué no la aplican de forma definitiva?. Yo particularmente no lo entiendo. Se vende la medida como algo positivo, pero se deja claro que es transitoria, por lo tanto algo malo tendrá.

Básicamente lo malo que puede tener esta medida es la opinión pública, que al fin y al cabo es la que manda en política.

Por lo tanto, y en resumen, la medida ha levantado más polvo de lo habitual. Probablemente no es casualidad, ya que en estos tiempos, cuanto más se desvíe la atención de los problemas graves mejor. Además, cuando se suprima, será una nueva cortina de humo. Por último, en sí misma la medida es positiva, al menos en calidad (baja la contaminación, la mortalidad, el consumo...) pero no está muy claro lo buena que será en cantidad. Las estimas del gobierno se consideran demasiado optimistas y por lo tanto hasta que no se ponga en práctica no se sabrán los datos reales.

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