domingo, 27 de marzo de 2011

Opinión: La energía nuclear


Desde lo sucedido en Japón que no se habla de otra cosa, constantemente salen defensores y detractores de la energía nuclear. Cada uno con sus datos, que sospechosamente, consiguen que cuadren con sus argumentos. Quizás es imposible ponerse de acuerdo en esto, pero la constante lluvia de datos contradictorios entre sí hace que sea muy difícil forjarse una opinión racional sobre temas como éste.


En España no ha habido reacciones importantes. Teniendo en cuenta que tanto PP como CIU son abiertamente pronucleares y que el PSOE no hace mucho ha aprobado una ley para alargar la vida de las centrales, no creo que haya mucho debate, al menos a corto plazo. No es del todo malo que no haya un debate inmediato, ya que estas decisiones hay que tomarlas en frío. Mucho peor me parece lo de Alemania, donde el partido de Angela Merkel, marcadamente pronuclear, ha decidido cerrar gran parte de sus centrales inmediatamente. Todo vale cuando llegan elecciones y más si necesitas el apoyo de los partidos ecologistas.

Pero, el reto de este siglo, es frenar el calentamiento global y sólo será posible si dejamos de emitir CO2 a la atmósfera. El cambio tiene que ser lo más rápido posible y lo ideal sería hacerlo con energías renovables para minimizar el impacto ambiental. Pero la necesidad de cambiar rápidamente, implica el hecho de tener que considerar a la energía nuclear parte del cambio, al menos durante unas décadas.

A mi entender, es una cuestión de riesgo. Por ejemplo, en Japón debido a su alta actividad sísmica, existe un riesgo más alto que en España de sufrir un accidente nuclear. Por lo tanto, en países como Japón, ese tema se debe plantear cómo una prioridad. Al fin y al cabo, la probabilidad de que España sufra un terremoto de grado 9 en las próximas décadas es realmente muy bajo. En mi opinión, tenemos que producir las energías que comportan un cierto riesgo (como la nuclear) en los sitios dónde este riesgo es mínimo y aun así, cumpliendo las normativas de seguridad más estrictas.

No soy marcadamente pronuclear, sobre todo debido a que no me gustan las energías que dependen de un combustible. Ésta dependencia provoca que se creen unos mercados (cómo el del petróleo) que acentúan mucho las diferencias entre países. Provocando unas desigualdades económicas y sociales inaceptables. De hecho, más que luchar contra el cambio climático cómo objetivo, el reto de este siglo tendría que ser luchar contra la pobreza mediante la lucha contra el cambio climático. Ya que realmente poco podemos exigir a los países que son pobres por nuestra culpa. Difícilmente el tercer mundo va a involucrarse en un proceso global, mientras se sigan muriendo de hambre o de enfermedades que aquí ya están erradicadas. Pero aun no siendo pronuclear, creo firmemente que es necesaria, cómo mínimo durante gran parte de este siglo. Me gustaría destacar la opinión de dos ecologistas cómo son James Lovelock (introductor de la hipótesis Gaia) y Patrick Moore (fundador de Greenpeace).

James Lovelock, hace tiempo que se ha declarado abiertamente pronuclear (cosa que no está muy bien vista desde algunos sectores ecologistas). Hace unos años, en una entrevista para el diario EL MUNDO, declaró que las grandes ciudades sólo pueden mantenerse si reciben un aporte constante de energía. Éste aporte constante, no se puede obtener con luz solar ni con energía eólica. Por lo tanto el único recurso rentable que queda es la energía nuclear. Al menos hasta que encontremos otro.


Patrick Moore, calificó a la energía nuclear cómo "el logro científico de la humanidad". Quizás no sea para tanto, pero sí que es verdad que es la primera energía rentable que no emite CO2 y tendrá una importancia clave en el cambio energético. Patrick en una entrevista concedida al diario brasileño La Folha de Sao Paulo (traducida al castellano) afirma que la solución es combinar las energías renovables con la nuclear para substituir a los combustibles fósiles. Estas declaraciones han levantado mucha polémica, debido a su pasado en Greenpeace.



Lógicamente hay muchas opiniones contrarias a la energía nuclear. La mayoría basadas en el riesgo de las centrales y de los residuos. Pero en mi opinión, el verdadero riesgo está en el hecho de que mientras se discute si la energía nuclear tiene o no que participar en la transición energética, los años van pasando. Lo mejor sería aplazar unas décadas el debate y sumar esfuerzos para substituir las energías fósiles, que son el problema inmediato.



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