lunes, 21 de febrero de 2011

Sistemas para secuestrar CO2: Árboles artificiales

La situación actual es clara. En la atmósfera hay un exceso de CO2 y por lo tanto sólo quedan dos soluciones: O dejamos de emitir dióxido de carbono a la atmósfera y esperamos a que con el tiempo la situación vuelva a la normalidad, o cogemos parte del CO2 que hay y lo escondemos en algún lugar seguro (depósitos subterráneos, en el océano...).

La primera opción, actualmente se considera (al menos a corto plazo) una utopía. La concentración de CO2 en la atmosfera ha aumentado considerablemente en el último siglo y de momento no parece que seamos capaces de frenar esa tendencia.


El artículo de hoy, hace referencia sobre todo a la segunda opción. Hace ya tiempo que se estudian diversos métodos para atrapar el dióxido de carbono y retenerlo fuera de la atmósfera. Hay una gran diversidad de métodos propuestos, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, está el sistema de intentar almacenar CO2 en los océanos, pero es un tema controvertido, ya que es un gas acidificante y podría provocar graves problemas en los ecosistemas. Otra alternativa sería aprovechar grandes cavidades subterráneas para almacenar CO2 licuado. Se podrían aprovechar por ejemplo los yacimientos de petróleo vacíos del subsuelo, o otras cavidades. Es un proyecto que hay que seguir estudiando, ya que puede comportar riesgos (por ejemplo un escape de CO2 podría suponer un riesgo para la población cercana, ya que es un gas asfixiante).

Por último tenemos procesos que se sustentan en la vida vegetal. Uno de ellos consistió en fertilizar grandes extensiones de océano con hierro con el objetivo de hacer crecer la vegetación oceánica (fitoplancton) y de esta forma estimular la captación natural típica de las plantas, Pero hay muchas dudas sobre este proceso y no parece que haya tenido el éxito esperado.

Una de las propuestas más curiosas, y que puede funcionar a pequeña escala, es la de "plantar" árboles artificiales. Estos árboles (Treepods) están hechos de materiales reciclables y se alimentan con energía fotovoltaica. Como se ve en la imagen, también pueden ser útiles como iluminación en las ciudades. Su funcionamiento es simple, captan CO2 y lo entierran en el suelo. Tienen una ventaja respecto a los árboles convencionales, no hay que esperar a que crezcan para tener su máximo rendimiento de captura, ni hay que preocuparse por su cuidado. Hay que tener en cuenta, que pueden resultar una ayuda en zonas urbanas, pero no deberían ser un sustitutivo de los árboles naturales, ya que éstos cumplen múltiples funciones en las ciudades.

Árboles urbanos

Uno de los ejemplos más claros de vegetación integrada en el urbanismo lo encontramos en Barcelona. Solamente en calles y plazas hay 155.000 árboles aproximadamente (sin contar parques y jardines). A parte de captar CO2, cumplen otras funciones muy importantes para mantener la calidad de vida en la ciudad, entre las cuales destacan:
  •         Reducen la contaminación atmosférica.
  •         Reducen el ruido.
  •         Suavizan las temperaturas.
  •         Aumentan la humedad del ambiente.
  •        Filtran parte de la luz del Sol.
  •         Cumplen una función estética y psicológica.

Estas funciones difícilmente las podría cumplir un árbol artificial. Por lo tanto, hay que intentar siempre que sea posible, apostar por políticas que integren la naturaleza en las aéreas urbanas. No sólo limitándose a árboles en calles y jardines, sino también apoyar proyectos que integren otras formas de naturaleza en la ciudad (huertos urbanos, jardines en las terrazas...).

2 comentarios:

  1. creo que hemos sido muchos los que nos hemos beneficiado de su informacion

    gracias
    poseen una exelente informacion

    ResponderEliminar